Las plantas carnívoras como la venus atrapamoscas (Dionaea muscipula) dependen de comer insectos para sobrevivir en un suelo pobre en nutrientes.

Con la ayuda de pelos sensibles ubicados en las superficies internas de sus trampas, estas plantas perciben la llegada de sus potenciales presas, que son atraídas por un aroma afrutado, y atrapan a su víctima cerrándose en una fracción de segundo, en uno de los movimientos más rápidos conocidos en el reino vegetal.

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Una trampa refinada

Pero ahora, un equipo de científicos de la Universidad de Alabama y la Universidad de Oakwood en Estados Unidos, ha descubierto que el proceso desencadenante que distingue a la venus atrapamoscas puede implicar la liberación de una cascada de productos químicos exóticos.

La venus atrapamoscas depende de comer insectos para sobrevivir en un suelo pobre en nutrientes.

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores utilizaron un generador eléctrico para ionizar el aire en un “plasma frío”, que luego soplaron suavemente hacia una trampa en su laboratorio.

Normalmente, el cierre de la trampa es causado por una señal eléctrica generada por los pelos del gatillo, pero los investigadores encontraron que los productos químicos altamente reactivos en la corriente de plasma, como el peróxido de hidrógeno, el óxido nítrico y el ozono, tuvieron el mismo efecto.

Los investigadores explican que los efectos observados se atribuyen a las especies reactivas de oxígeno y nitrógeno (RONS), que se sabe son generadas por chorros de plasma inyectados en el aire atmosférico.

Potenciales implicaciones

Los tipos de moléculas reactivas de oxígeno y nitrógeno en los plasmas fríos desempeñan un papel importante en los procesos biológicos, incluida la señalización celular.

La venus atrapamosca atrapa a su víctima cerrándose en una fracción de segundo, en uno de los movimientos más rápidos conocidos en el reino vegetal.

Normalmente, tales procesos tienen que ser estudiados a través de complejos análisis de cultivos celulares, pero en la venus atrapamoscas se pueden observar directamente, cuando las vainas se cierran en respuesta a los RONS.

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En referencia a las implicaciones del estudio, los científicos señalan que la comprensión de tales procesos podría ayudar a biomédicos e ingenieros aeroespaciales a crear una nueva generación de “materiales inteligentes”, los cuales podrían usar procesos de señalización bioquímicos para, de manera similar a la venus atrapamoscas, obtener una respuesta acorde a las necesidades.

A fin de profundizar en su entendimiento, los investigadores están secuenciando el genoma de la venus atrapamoscas, con lo cual esperan encontrar pistas adicionales sobre los sistemas sensoriales y las reacciones químicas que soportan el estilo de vida carnívoro de estas plantas, y cómo esos rasgos han evolucionado a lo largo del tiempo.

Referencia: Venus Flytrap as a Sensor of Plasma-Produced RONS. Bulletin of the American Physical Society, 2018. https://goo.gl/9QLeNo

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