El futuro puede lucir como un destino emocionante, pero en ocasiones puede llegar a ser muy extraño. Un artículo del Washington Post cita a un grupo de científicos británicos que considera que los vehículos autónomos serán “un nuevo lugar para que las personas tengan sexo. Posiblemente por dinero”.

Efectivamente, estos científicos que estudian hostelería y tecnología han repasado las aplicaciones que pueden tener los vehículos autónomos en el turismo y en la vida urbana en el estudio titulado ‘Vehículos autónomos y el futuro del turismo urbano”, que será publicado en enero de 2019.

“Es una conclusión natural que el sexo en los vehículos autónomos se convertirá en un fenómeno”, afirma Scott Cohen, coautor del estudio y profesor de turismo en la Universidad de Surrey.

En una entrevista, Cohen expresó que la falta de conductores y el rediseño de los interiores del vehículo permitirán que sea un espacio propicio para las relaciones íntimas.

Sexo por dinero on the go

Por muy descabellado que parezca, la falta de conductores podrá representar una inversión mayor en experiencias para el cliente dentro de estos vehículos. Por ejemplo, los autos podrían incluir camas o sillas para masajes, convirtiéndose en “hoteles de una hora sobre ruedas”.

Cohen, junto a su coautora, Debbie Hopkins de la Universidad de Oxford, opina que el sexo “juega un rol central en muchas experiencias turísticas”, e imagina cómo podría hacer una versión sobre ruedas del Distrito Rojo de Ámsterdam, conocido por ser el sitio emblemático de la prostitución en la ciudad.

El sexo podría aliviar la rinitis alérgica

Y aunque la prostitución y actos lascivos públicos están penados por la ley en la mayoría de las ciudades del mundo –al menos en las grandes metrópolis donde el turismo es una fuente de ingresos–, Cohen y Hopkins aseguran que los más astutos lograrán sortear tales limitaciones legales para complacer a sus clientes mientras se llenan los bolsillos.

Además del sexo, los vehículos autónomos podrían convertirse en el espacio de otras actividades ilícitas o criminales como el tráfico de drogas y el terrorismo, sirviendo como bombas a control remoto.

Como mencionamos, la tecnología puede seguir aportando mucho a la humanidad, pero también tiene un lado oscuro al que solo las mentes más creativas y ávidas de dinero tienen acceso.

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