De acuerdo a los resultados de un reciente estudio, una simple prueba de ultrasonido en el cuello podría predecir el riesgo de una persona de desarrollar demencia, una década antes de que aparezcan los síntomas.

La exploración, que analiza el pulso de los vasos sanguíneos en el cuello, podría convertirse en parte de las pruebas de rutina para predecir el deterioro cognitivo de una persona, clasificarla como individuo de alto riesgo de desarrollar demencia en el futuro y tomar medidas orientadas a disminuir ese riesgo.

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Siguiendo el pulso

Para llegar a estas conclusiones, un equipo de investigadores del Colegio Universitario de Londres realizó ecografías a casi 3.200 personas con edades entre 40 y 50 años, y luego les hicieron un seguimiento durante 15 años.

Alrededor de 50 millones de personas padecen demencia en todo el mundo, y se prevé que esta cifra aumentará a 152 millones para el año 2050.

Los participantes se sometieron a una prueba de ultrasonido del cuello en el año 2002 para registrar la intensidad de pulso al cerebro. Además, se realizaron pruebas de memoria y resolución de problemas al inicio del estudio.

Los resultados mostraron que aquellos que tenían la mayor intensidad de pulso, eran 50 por ciento más propensos a mostrar una disminución acelerada o progresiva de las capacidades cognitivas en los siguientes 10 años, en comparación con aquellos que tenían una intensidad menor.

El equipo ajustó sus resultados para otros factores que pueden influir en los riesgos de demencia, como la edad, la presión arterial, la obesidad, la presencia de diabetes y otras enfermedades del corazón.

Los investigadores explican que cada vez que el corazón late, genera un “pulso” que viaja alrededor del cuerpo. La elasticidad que caracteriza a las arterias saludables amortigua este impacto, evitando que llegue a los vasos sanguíneos más delicados.

Pero a medida que una persona envejece, la elasticidad de la pared de las arterias se pierde y se vuelven rígidas, reduciendo el efecto protector. Como resultado, los frágiles vasos sanguíneos que suministran sangre al cerebro pueden verse afectados por los fuertes pulsos y provocar minúsculos derrames que contribuyen con el riesgo de desarrollar demencia.

Enlace directo demostrado

La demencia es un término general que se usa para describir los síntomas relacionados con la pérdida de la función cerebral. La enfermedad de Alzheimer y la demencia vascular constituyen la gran mayoría de los casos.

La prueba, que analiza el pulso de los vasos sanguíneos en el cuello, podría convertirse en parte de las pruebas de rutina para predecir el deterioro cognitivo de una persona.

Los autores del estudio resaltan que los resultados de la investigación demuestran el primer enlace directo entre la intensidad del pulso y el daño futuro en la función cognitiva.

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Según la Organización Mundial de la Salud, alrededor de 50 millones de personas padecen demencia en todo el mundo, y se prevé que esta cifra aumente a 152 millones para el año 2050.

En ese sentido, los hallazgos del estudio generan optimismo, ya que la prueba puede proporcionar una nueva forma de identificar a las personas con riesgo de deterioro cognitivo, mucho antes de que muestren algún síntoma notable.

Referencia: Carotid Artery Wave Intensity Measured in Mid- to Late-Life Predicts Future Cognitive Decline: The Whitehall II Study. Circulatiob, 2018. DOI: 10.1161/circ.138.suppl_1.13364

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