Los resultados de un reciente estudio revelan que la abrasión de los neumáticos y pastillas de frenos de los vehículos genera una cantidad significativa de microplásticos, diminutas partículas de plástico y otras fibras con un diámetro tan pequeño como 10 nanómetros, que fluyen al medio ambiente.

Estas nocivas partículas son arrastradas por el viento y la lluvia hacia las vías fluviales y eventualmente llegan al océano, donde provocan un daño irreversible la integridad de los animales acuáticos y frágiles ecosistemas.

Un análisis detallado

Para el estudio, los investigadores se enfocaron en las partículas aéreas generadas por el tráfico, a lo largo de diferentes corredores viales donde transitan vehículos de diferentes tipologías y velocidades.

Investigaciones estiman que alrededor del 30 por ciento de los microplásticos que contaminan los océanos, lagos y ríos provienen del desgaste de los neumáticos.

Los científicos analizaron más de 500 partículas extraídas del aire de dos autopistas muy frecuentadas y una carretera federal alemana, y encontraron que hasta un 90 por ciento, provenía de los neumáticos y sistemas de frenos de los vehículos.

Las partículas se analizaron individualmente mediante microscopía automatizada de luz transmitida (TLM, por sus siglas en inglés), un método que permitió la determinación de una tasa de sedimentación de partículas atmosférica, así como el cálculo de la concentración de masa de aerosol ambiental total.

La TLM también permitió la diferenciación por tipo de partícula y tamaño, que luego se usó para calcular la concentración de masa fraccionada por tamaño de estas partículas.

Para obtener detalles adicionales sobre las partículas, los investigadores utilizaron microscopía electrónica de barrido con espectroscopia de rayos X de dispersión de energía (SEM-EDX), una técnica con la que se pudo distinguir claramente entre los diferentes tipos de partículas relacionadas con el tráfico y las partículas provenientes de otras fuentes.

Potencial de daño ambiental incrementado

Las partículas de desgaste de los neumáticos se generan por abrasión debido a la interacción entre la banda de rodamiento y la superficie de la carretera. Una conexión de fricción entre el neumático y la superficie de la carretera es necesaria para la propulsión y la estabilidad direccional de los vehículos, por tanto es inevitable.

Los microplásticos son arrastrados por el viento y la lluvia hacia las vías fluviales y eventualmente llegan al océano, donde provocan un daño irreversible la integridad de los animales acuáticos y  ecosistemas.

Los investigadores explican que los microplásticos derivados de la abrasión de neumáticos y frenos, no sólo están constituidos por el núcleo de caucho original, y sus diversos aditivos químicos, sino que también incluyen metales y metaloides potencialmente peligrosos.

Por lo tanto, estos materiales adicionales presentes en la incrustación, aumentan el potencial de daño ambiental.

De manera consecuente con los resultados de este estudio, investigaciones anteriores han estimado que alrededor del 30 por ciento del volumen de microplásticos que contaminan los océanos, lagos y ríos provienen del desgaste de los neumáticos.

Estos resultados revelan que el CO2 de contenido en las emisiones de escape de los vehículos no es el único problema para el medio ambiente, también merecen nuestra atención la generación y posterior dispersión de microplásticos, producto de la abrasión de los neumáticos y frenos de los vehículos.

Referencia: Tire Abrasion as a Major Source of Microplastics in the Environment. Aerosol and Air Quality Research, 2018. https://doi.org/10.4209/aaqr.2018.03.0099