Desde los inicios de las impresoras 3D, algunos investigadores se han dado a la tarea de analizar todo el contenido arrojado por estos equipos, encontrando resultados sorprendentes en cuanto a la salud se refiere.

Sin embargo, un nuevo estudio ha revelado que estas partículas pueden ser aún más perjudiciales de lo que pensamos.

La investigación que se ha venido realizando desde hace más de dos años, estuvo a cargo de los científicos de UL Safety Chemical Safety y el Instituto de Tecnología de Georgia, quienes evaluaron los impactos en la salud de la tecnología 3D de escritorio y recientemente ha sido publicada en, Aerosol Science and Technology, como dos informes separados.

Resultados nada alentadores

Según informa Marilyn Black, vicepresidenta y asesora técnica principal de UL y coautora de estos estudios, las impresoras 3D de escritorio en su formato estándar producen cantidades detectables de partículas ultrafinas o UFP, al realizar trabajos de impresión.

Para el estudio se analizaron las impresoras 3D FDM (modelado por deposición fundida), una de las más utilizadas en todo el mundo, ya que, se sabe que producen niveles más altos de UFP.

Las UFP son partículas a nanoescala, invisibles para el ojo humano, sin embargo, su tamaño no se relaciona con lo peligrosas que pueden ser, y es que, pueden provocar problemas de salud graves en especial si son inhaladas.

Las partículas ultrafinas son partículas muy finas que tienen menos de 0.1 micras (100 nanómetros) de diámetro. Estas pequeñas partículas, cuando se inhalan, pueden llegar a la parte más profunda de los pulmones, donde pueden entrar en los tejidos y las células, y pueden provocar efectos cardiovasculares y pulmonares en los humanos.

¿Cómo ocurre esto?

Cuando se inicia un proceso de impresión, el lote inicial tiende a contener los tamaños más pequeños y la mayor cantidad de concentraciones de UFP durante todo el trabajo de impresión.

La gran variedad de sustancias tóxicas producidas por estas impresoras FDM fue alarmante, donde por medio del estudio se han detectado no menos de 200 compuestos orgánicos volátiles diferentes (COV) en el ojo, incluyendo formaldehído, estireno y caprolactama, siendo este último un compuesto de fabricación particularmente desagradable que causa irritación y ardor en los ojos y la garganta, dolores de cabeza, confusión y trastornos gastrointestinales.

Según Black, este descubrimiento debe tomarse como un llamado de atención e investigarse a fondo por parte de investigadores de salud, científicos y otras instituciones a fin de analizar a fondo estos resultados .

Debido al potencial de preocupación por la salud. Nuestro estudio ha podido desarrollar una tecnología de cámara ambiental robusta que permite mediciones consistentes y precisas, la identificación de partículas y sustancias químicas y la determinación de los niveles de exposición humana.

Estos hallazgos llegan en un momento donde las impresoras de bajo costo predominan en entornos comerciales, médicos y educativos.

En este sentido, Black mencionó que debemos seleccionar impresoras y materia prima cuya emisión de partícula sea baja, apuntando además que, es preciso que éstas impresoras sean utilizada en espacios bien abiertos y donde corra mucho el aire fresco.

Utilícelo sólo en espacios bien ventilados. Elija y seleccione impresoras y materias primas que han demostrado ser de baja emisión.