Diversos estudios han demostrado que las personas con enfermedades autoinmunes, como la artritis y la psoriasis, son más vulnerables a desarrollar trastornos cardiovasculares; esto a pesar de que las enfermedades autoinmunes no ataquen al sistema cardiovascular directamente. Hasta el momento, los mecanismos que subyacen a esta relación no estaban claros.

Sin embargo, recientemente, un equipo de investigadores ha demostrado que las enfermedades autoinmunes aumentan los niveles de colágeno en los tejidos, haciendo que los vasos sanguíneos se vuelvan rígidos; de esta forma, es más probable que el colesterol quede atrapado en el sistema circulatorio, aumentando el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

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La psoriasis y otros trastornos autoinmunes afectan la flexibilidad de los vasos sanguíneos

Los pacientes diagnosticados con enfermedades autoinmunes, especialmente con psoriasis y lupus tienen, entre dos y ocho veces más probabilidades de tener problemas cardíacos; por ejemplo, estas personas son más propensas a sufrir ataques cardíacos. En la misma línea, los trastornos cardiovasculares son la principal causa de muerte entre las personas con artritis reumatoide.

En el caso particular de la psoriasis, se produce un engrosamiento de los diferentes tejidos del cuerpo a causa de niveles excesivos de colágeno; esta proteína se encuentra principalmente en la piel y en los vasos sanguíneos. Por tanto, los investigadores se plantearon la hipótesis de que el engrosamiento de los vasos sanguíneos en estos pacientes hace más probable que el colesterol quede atrapado en el sistema circulatorio, provocando enfermedades cardiovasculares.

Para corroborarlo, crearon un tipo de colesterol de alta densidad particularmente sensible a la luz; de esta manera, dichas moléculas se hacían fluorescentes cuando eran golpeadas con un rayo láser. Posteriormente, insertaron esta proteína en un grupo de ratones y les indujeron una enfermedad similar a la psoriasis humana.

Al hacerlo, se observó que el colesterol tenía problemas para salir del torrente sanguíneo en los ratones con psoriasis, especialmente en las arterias cercanas al corazón. De hecho, la piel y los vasos sanguíneos de estos ratones estaban rígidos en atención al exceso de colágeno; por tanto, eran significativamente menos flexibles.

Adicionalmente, cuando los ratones con psoriasis recibieron alimentos ricos en colesterol, se observó que estos desarrollaron depósitos de colesterol significativamente mayores en sus vasos sanguíneos que los roedores sin psoriasis que habían recibido la misma dieta.

Las personas con psoriasis son más propensas a acumular depósitos de colesterol

A modo de síntesis, los investigadores sugieren que el aumento de colágeno característico de la psoriasis hace que los vasos sanguíneos se vuelvan más rígidos; de esta manera, es más probable que se acumulen depósitos de colesterol que, en condiciones normales, circularía libremente por el torrente sanguíneo. Esto aumenta las probabilidades de sufrir enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares.

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Aún más, luego de que los investigadores neutralizaran las respuestas inmunitarias, los signos de enfermedades cardiovasculares desaparecieron. Por tanto, los investigadores concluyen que las respuestas inmunitarias podrían causar cambios sistémicos, afectando la flexibilidad de los vasos sanguíneos, lo que se traduce en un mayor riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas.

La buena noticia es que esto pudiese inspirar el desarrollo de mejores tratamientos dirigidos a evitar el desarrollo de estos trastornos; tal es el caso de los fármacos que atacan una molécula inmune llamada IL-17; al respecto, se ha demostrado que este medicamento disminuye la densidad del colágeno y favorece la libre circulación del colesterol. Aún así, se requieren más investigaciones a fin de determinar si estos resultados se pueden extrapolar al ser humano.

Referencia: Interleukin-17 Drives Interstitial Entrapment of Tissue Lipoproteins in Experimental Psoriasis, (2018). https://doi.org/10.1016/j.cmet.2018.10.006

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