La Medicina y demás profesiones del campo de la salud, son carreras loables e interesantes; sin embargo, tiene ciertos peligros asociados. Así, los médicos y las enfermeras, al estar constantemente en contacto con pacientes enfermos, tienen que tener especial cuidado a fin de evitar algún contagio inesperado. No obstante, no son pocos los casos en los que algún paciente le contagia alguna enfermedad a su médico tratante.

Estos casos pueden ir desde una simple gripe, hasta una enfermedad mucho más grave; precisamente, eso fue lo que sucedió con Gloria Ramírez y el personal de salud que la atendió el día 19 de febrero en el Hospital General de Riverside, en California. Conozcamos esta curiosa historia que, lamentablemente, aún no tiene una explicación certera.

Tras atender a una paciente, más de 20 profesionales de la salud enfermaron

A las 8:15 pm del día 19 de febrero de 1994, una paciente con cáncer cervical de 31 años, llamada Gloria Ramírez, fue ingresada en el Hospital General de Riverside, en California. Para el momento, Ramírez estaba consciente, sin embargo, mostraba signos de sufrimiento; sus signos vitales dejaban mucho que desear, ya que su respiración era superficial, tenía taquicardia y poco a poco su presión arterial disminuía considerablemente.

Dado el estado general de la paciente, el personal de salud que la atendió le administró un cóctel de medicamentos para estabilizarla; en la misma línea, intentaron que sus pulmones trabajaran con mayor eficiencia; para ello se empleó un dispositivo médico llamado Bolsa de Ambú o Ambu-bag. Este sistema consta de una mascarilla unida a una válvula y a una bolsa que permite proporcionar ventilación de forma mecánica a los pacientes que no están respirando o que lo hacen de forma inadecuada.

El aspecto de Ramírez no era particularmente normal, su piel brillaba, aparentando estar grasosa, y su aliento era una mezcla entre olor a frutas y a ajo. Como dicta el protocolo, se tomó la decisión de tomar una muestra de sangre de la paciente; la encargada de esta labor fue una enfermera llamada Susan Kane. Justo en el momento en el que la jeringa empezó a llenarse de sangre, la enfermera empezó a percibir un extraño olor a químicos en la habitación.

Empieza a caer el personal de salud

En vista de esto, le paso la inyectadora a Maureen Welch, una terapeuta respiratoria que se había encargado del caso. Ante esto, la terapeuta afirmó haber percibido un extraño aroma químico; sin embargo, este olor no era similar a los fármacos empleados en la quimioterapia. Más bien, el aroma se asemejaba al del amoniaco.

Posteriormente, Julie Gorchynski, quien fungía como médico residente, examinó la jeringa; de esta manera, se percató de que en la sangre habían diminutas partículas flotando en ella. Justo en ese momento, la enfermera, al inclinarse sobre la paciente a fin de encontrar el origen de tan extraño aroma, cayó en el suelo desmayada.

Al ver esto, sus compañeros la colocaron en una camilla y la sacaron de la sala de emergencias; pero este solo sería el comienzo de una pesadilla. Rápidamente, Gorchynski empezó a sentirse mareada, por lo que decidió que era momento de salir del lugar; no obstante, antes de ser capaz de lograrlo, también se desmayó. Además del desmayo, otros síntomas empezaron a aparecer: su cuerpo empezó a temblar descontroladamente y, por momentos, dejaba de respirar inexplicablemente.

La siguiente persona en caer fue Welch, quien, después de despertar, era incapaz de controlar sus extremidades. Kane, cuando se recuperó del desmayó, afirmó que llegó a sentir que, de alguna forma, su cara se estaba quemando.

Se declara un estado de emergencia

Poco a poco varios otros miembros del personal de salud que se encontraban en la emergencia para ese momento, empezaron a mostrar una sintomatología similar. Por tanto, desde la dirección del centro de salud, se declaró un estado de emergencia. Así, médicos, enfermeras y pacientes, fueron alertados de los posibles riesgos, ante lo que se procedió a la evacuación de la institución.

Solo un selecto grupo se quedó en la sala de emergencias para atender a la paciente. Aun así, Ramírez falleció ese mismo día a las 8:50 de la noche; para ese momento, un total de 23 personas habían mostrado los sospechosos síntomas, de las cuales cinco requirieron ser hospitalizadas.

¿Qué pasó con Gloria Ramírez?

Sin duda alguna, esa noche en el hospital se vivió una peligrosa y misteriosa situación; por lo tanto, tras el evento se desencadenó una investigación exhaustiva; en un primer momento se trabajó sobre la base de hipótesis tales como la emisión de gases tóxicos desde las alcantarillas, hasta un caso de histeria colectiva. No obstante, estas hipótesis no resultaron ser lo suficientemente satisfactorias.

De hecho, no se encontraron rastros de sustancia química tóxica alguna en ningún rincón del hospital. Así, el siguiente paso fue investigar a la paciente, por lo que se le realizó una autopsia.

Una reacción química en cadena

Tras realizar la autopsia, los patólogos encontraron altos niveles de una sustancia llamada dimetil sulfona en el cuerpo de Ramírez. De esto surgió otra hipótesis que, hasta el momento, continúa pareciendo la más probable.

Sobre esto, se plantea la posibilidad de que la Ramírez hubiese estado empleando un popular remedio casero, llamado Dimetilsulfóxido, o DMSO, para aliviar los síntomas del cáncer; en sí misma, esta sustancia no es tóxica, sin embargo, tiene el potencial de desencadenar reacciones químicas que producen gases tóxicos.

En este sentido, se propone que, al introducir oxígeno en el cuerpo de la paciente, este interactuara con el DMSO, formando la dimetil sulfona; de hecho, los investigadores expusieron este químico al oxígeno, con el fin de evaluar su comportamiento. Tras esto, observaron cómo se formaron grandes cantidades de cristales de dimetil sulfona, similares a las diminutas partículas observadas en la sangre de Ramírez.

Aun así, la dimetil sulfona tampoco tiene efectos tóxicos; cuando una molécula de oxígeno se combina con DMSO, se obtiene dimetil sulfona, un compuesto sulfurado natural que no es tóxico ni tiene efectos secundarios asociados.

Pero cuando dos moléculas de oxígeno interactúan con la dimetil sulfona, se produce sulfato de dimetilo; este químico, al ser absorbido por el cuerpo, causa un sinnúmero de síntomas peligrosos; entre ellos se encuentran la parálisis, delirios, convulsiones, coma y daño orgánico. Todo esto parece coincidir con lo ocurrido aquella noche en el hospital.

Aún no se tiene una conclusión definitiva sobre el caso

En resumen, las evidencias apuntan a que el DMSO en el cuerpo de la paciente, reaccionó con el oxígeno, formando dimetil sulfona; a su vez, la dimetil sulfona interactuó con dos moléculas de oxígeno, produciendo sulfato de dimetilo.

Esta reacción química en cadena, podría ser lo que causó los síntomas en el personal hospitalario. Sin embargo, aún no se sabe con total certeza, por qué tantos profesionales resultaron enfermos tras atender a Ramírez.

Finalmente, la buena noticia es que cada vez son menos las personas que usan DMSO; aun así, queda el misterio de qué fue lo que realmente pasó aquel 19 de febrero con Gloria Ramírez.

Referencia: A possible chemical explanation for the events associated with the death of Gloria Ramirez at Riverside General Hospital. https://doi.org/10.1016/S0379-0738(97)00076-5