La piel humana es un órgano asombroso; se trata de una capa protectora, impermeable y extremadamente útil que constantemente está regenerándose.

Esta cualidad de renovarse que distingue a la piel humana implica una suplantación sostenida de células; eso significa que las nuevas células reemplazan a las viejas, las cuales, simplemente son desechadas.

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Renovación constante

La piel está compuesta de varias capas; la que puedes ver se llama epidermis, la cual está constituida por queratinocitos, células hechas de queratina, una sustancia que también se encuentra en el cabello y las uñas.

La cualidad de renovarse que distingue a la piel humana implica una suplantación sostenida de células.

Los nuevos queratinocitos crecen en el nivel más bajo de la epidermis, que se une con la siguiente capa: la dermis. Las nuevas células de la piel avanzan gradualmente hacia la capa superior, y cuando llegan a la cima, mueren y son “degradados” por el medio ambiente, así como por nuestras actividades diarias.

Los científicos estiman que el cuerpo humano está formado por alrededor de 10 billones de células en total, de las cuales alrededor de 1,6 billones de células componen la piel. De esos miles de millones de células cutáneas, entre 30.000 y 40.000 son desechadas cada hora.

Estos microscópicos desechos van a parar a todos lados, muchas veces terminan deslustrando los objetos que nos rodean, pero pueden dispersarse ampliamente y eso incluye hasta nuestra propia comida, por lo que, en cierta medida, ingerimos células de la piel.

Estimaciones razonables

Ciertamente no existe una estimación formal de qué cantidad de células cutáneas puede llegar a ingerir una persona durante su existencia, sin embargo, el Dr. Markus Boos, dermatólogo en el Hospital de Niños de Seattle y profesor de dermatología en la Universidad de Washington, considera razonable que una persona ingiere un 1 por ciento del total de las células expelidas.

Una característica muy importante de las células muertas de la piel es que son “escamas”.

Aunque a primera vista las cifras pueden lucir cuantiosas, una persona tendría que hacer un gran esfuerzo para consumir cantidades importantes de restos de piel humana.

Suponiendo que una persona ingiere el 1 por ciento de estas células, especialmente cuando come o prepara alimentos, a lo largo de la vida (70 años promedio) terminaría consumiendo unos 60 gramos de células de la piel.

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Estas células son bastante inofensivas; en algunos casos se ha argumentado que podrían ser beneficiosas y ayudar protección contra las reacciones alérgicas y posiblemente la autoinmunidad.

Una característica muy importante de las células muertas de la piel es que son “escamas”. Las células de la piel se someten a una forma muy especial de muerte celular programada. El ADN de las células de la piel se tritura y se destruye antes de ser desechadas.

Referencias:

Organs – Skin. BBC Science and Nature, 2010. https://goo.gl/8ARfJE

Skin. National Geographic, 2010. https://goo.gl/GL86vH

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