La mayoría de las personas odian las matemáticas; así, personas de diferentes grupos de edad, niños, jóvenes y adultos, y de diferentes grados académicos, que pueden ir desde el básico hasta el universitario, sienten un profundo afecto negativo hacia las matemáticas.

Este odio suele estar basado en la percepción de tener pocas habilidades para las matemáticas; sin embargo, investigaciones recientes revelan que, más que deficiencias respecto a las habilidades numéricas, lo que hay detrás de este odio es un trauma.

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Esta es la razón por la que muchas personas odian las matemáticas

 

La mayoría de las personas creen que son malas para las matemáticas y esto genera afectos negativos hacia este campo de conocimientos. No obstante, todo parece indicar que más que un déficit en las habilidades numéricas, lo que hay detrás de este fenómeno es un trauma. En este sentido, se plantea que las personas, al estar expuestas a situaciones negativas en los procesos de enseñanza de las matemáticas, desarrollan percepciones negativas respecto a sus propias capacidades y sobre el campo en particular.

Así, no es raro escuchar frases de estudiantes como “Odio las matemáticas” o “Me va terrible en matemáticas”. Lo peor del caso es que esto se repite en estudiantes de distintas edades y con distintos niveles académicos. Además de verbalizaciones como estas, el trauma hacia las matemáticas suele manifestarse como una ansiedad o miedo debilitante a cometer errores cuando se realizan cálculos numéricos.

A su vez, este miedo resulta limitante, ya que las personas se bloquean y son incapaces de lograr su cometido. De esta manera, el mismo trauma termina reafirmando las creencias negativas sobre las matemáticas, consolidándose como un círculo vicioso del cual no es sencillo salir.

Estos temores se originan en las primeras experiencias en torno a las matemáticas de los estudiantes. Específicamente, tienen que ver con creencias erróneas respecto al significado de ser buenos en matemáticas. Al respecto, muchas personas creen que tener buenas habilidades numéricas se trata de ser veloces y precisos; si bien esto era importante en el pasado, cuando no existían las computadoras y los humanos debían cumplir sus funciones, en la actualidad esto no es tan cierto.

Algunas estrategias para evitar que las matemáticas sean traumáticas

En resumen, desde distintos contextos se le hace creer a los estudiantes que ser buenos en matemáticas significa ser capaces de realizar cálculos numéricos rápidamente, con mucha precisión y sin cometer errores. Esto genera ansiedad, lo que, al mismo tiempo, compromete el desempeño de las personas; de esta manera, el miedo limita su rendimiento y reafirma creencias erróneas.

No obstante, existen algunas estrategias para salir de este círculo vicioso y hacer de las matemáticas una actividad disfrutable; en primer lugar, se recomienda que padres y maestros involucren a los estudiantes a juegos divertidos relacionados a las matemáticas; bien podrían ser rompecabezas, juegos de cartas, sudokus, entre otros. El objetivo es que las personas aprendan a disfrutar de las matemáticas.

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Por otro lado, es importante aprender a replantearse los errores, no como algo negativo, sino como una aproximación a la resolución de los problemas. En este sentido, cometer un error no es sinónimo de falta de habilidades; por lo tanto, la invitación es a incentivar a los niños para que analicen sus errores y aprendan de ellos, en lugar de recriminarse por las equivocaciones. Asimismo, analizar el origen de los errores, les ayudaría a evitar cometerlos en el futuro.

Finalmente, es importante no hacer comentarios negativos sobre el desempeño de los estudiantes; cuando una figura de autoridad hace comentarios despectivos sobre las capacidades de los estudiantes, puede estar fomentando creencias negativas que limitan su aprendizaje. El objetivo es que las personas aprendan que no es necesario sufrir para aprender matemáticas.

Referencia: Math Anxiety: Personal, Educational, and Cognitive Consequences. https://doi.org/10.1111/1467-8721.00196

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