La esquizofrenia es un trastorno mental relativamente común que suele manifestarse en la adolescencia o durante la adultez temprana; sin embargo, en etapas previas a su desarrollo, pueden identificarse ciertos síntomas que funcionan como indicadores de riesgo para este trastorno. No obstante, en la actualidad, no existen estrategias que permitan un diagnóstico previo al primer episodio psicótico.

A este respecto, un equipo de neurocientíficos ha identificado un patrón de actividad cerebral asociado al desarrollo de la esquizofrenia; este podría ser el primer biomarcador del trastorno que podría usarse para diagnosticarlo antes de su pleno desarrollo.

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Antes del desarrollo pleno de la esquizofrenia, es posible identificar algunos síntomas

Previo al primer episodio psicótico, las personas con esquizofrenia suelen experimentar síntomas leves difíciles de diagnosticar; frecuentemente, estos pacientes pueden sufrir de desórdenes en el pensamiento, manifestados por comportamientos tales como dificultades para mantener un tema de conversación o dar respuestas aleatorias, poco relacionadas a las preguntas originales. De hecho, investigaciones demuestran que el 25% de los pacientes con esquizofrenia muestran síntomas como estos antes de recibir el diagnostico correspondiente.

Sobre la base de esto, un equipo de investigadores especializados en neurociencias, se propuso identificar patrones de actividad cerebral que pudiesen funcionar como indicadores para un diagnóstico temprano de esquizofrenia. Para ello, se trabajó con 158 personas, con edades comprendidas entre los 13 y los 34 años, que habían sido identificados como pacientes de alto riesgo para la esquizofrenia y 93 personas sanas.

Específicamente, se utilizaron imágenes de resonancia magnética funcional con el objetivo de medir la actividad cerebral relacionada a las redes de estado de reposo; estas redes se corresponden con las regiones cerebrales que se comunican entre sí cuando las personas no están realizando ninguna tarea cognitiva en particular. De esta manera, se identificaron una serie de patrones distintivos de actividad cerebral que diferenciaban a los pacientes en riesgo de las personas sanas.

Investigadores identifican biomarcador asociado a la esquizofrenia

De los pacientes en riesgo, un año después de la exploración, 23 personas desarrollaron esquizofrenia, tal como se esperaba. Adicionalmente, tras llevar a cabo el estudio, los investigadores descubrieron que en los pacientes con esquizofrenia, el giro temporal superior en el cerebro se conectaba en mayor medida con las estructuras del sistema límbico, encargadas del procesamiento emocional.

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Por su parte, en las personas sanas, el giro temporal superior se conecta con las estructuras asociadas al procesamiento auditivo; este mismo patrón fue observado en los pacientes de alto riesgo que no habían desarrollado esquizofrenia.

Por tanto, los investigadores plantean que estos patrones distintivos de actividad cerebral podrían servir de biomarcadores para realizar el diagnóstico de esquizofrenia antes de que sus síntomas empeoren; sin embargo, hacen falta otros estudios. Por el momento, se están llevando a cabo investigaciones similares incluyendo pacientes de alto riesgo más jóvenes, como niños con familiares diagnosticados con esquizofrenia.

Referencia: Functional connectome organization predicts conversion to psychosis in clinical high-risk youth from the SHARP program, (2018). https://doi.org/10.1038/s41380-018-0288-x

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