El lenguaje de señas, también llamado lengua de signos, se trata de la lengua natural de las personas sordas; así, se basa en el movimiento y los gestos de las manos, los ojos, la cara y el resto del cuerpo. Gracias al desarrollo de este tipo de lenguaje, las personas con discapacidad auditiva, así como también aquellos que no pueden vocalizar, tienen la posibilidad de comunicarse con quienes les rodean.

De acuerdo a una investigación reciente, este tipo de lenguaje revela ciertos elementos ocultos en la estructura lógica del lenguaje hablado; adicionalmente, muestra ciertas limitaciones del habla, en ausencia de ciertos recursos icónicos que son característicos del lenguaje de señas.

El lenguaje de señas hace explícitas las estructuras lógicas de la comunicación

Para los expertos en lingüística, el lenguaje de señas se trata de un lenguaje completo y muy sofisticado a nivel gramatical; en este sentido, además de permitir la comunicación entre personas con discapacidad auditiva, permite estudiar el funcionamiento del lenguaje en general. Tal es el caso de las estructuras lógicas del lenguaje.

En el lenguaje hablado, algunas estructuras lógicas deben inferirse de forma indirecta, mientras que, a partir del lenguaje de señas estas estructuras son totalmente explícitas. Por ejemplo, la oración: “Sarkozy le dijo a Obama que él sería elegido”, se entiende con mayor facilidad en el lenguaje de señas, ya que mediante el lenguaje hablado presenta ambigüedades; específicamente, el pronombre “él”, podría hacer referencia tanto a Sarkozy, como a Obama.

No obstante, en el lenguaje de señas, se emplean movimientos y configuraciones espaciales específicas para hacer explícito cuál sería el sujeto de la oración; entonces, al establecer una posición específica para cada sujeto, sería posible saber si este sería Obama o Sarkozy; en el ejemplo, los gestos se harían del lado izquierdo para señalar a Sarkozy o a la derecha para señalar a Obama. De esta manera, se pone en primer plano la estructura lógica de la oración, favoreciendo un entendimiento más preciso de lo que se quiere comunicar.

El lenguaje de señas posee una mayor riqueza de recursos icónicos

El lenguaje de señas, además de revelar las estructuras lógicas implícitas del lenguaje hablado, resalta algunas limitaciones de este último. A pesar de que algunas palabras vocalizadas pueden modularse de forma icónica para que reflejen en mayor medida el objeto al que se refiere, en la mayoría de los casos, esto no es posible.

Por su parte, en el lenguaje de señas, las modulaciones icónicas son ampliamente utilizadas. A partir de una serie de gestos, el concepto al que se hace referencia puede cambiar, a pesar de que tenga un significado común. Para ilustrar esto, consideremos el verbo crecer; en el lenguaje de señas, este verbo puede conjugarse empleando puntos finales de diferente amplitud para denotar mayores o menores tasas de crecimiento. Adicionalmente, estos gestos pueden realizarse de forma más rápida o lenta, representando la velocidad del crecimiento a la que se hace referencia. En el lenguaje hablado, esto no podría hacerse en ausencia de adverbios.

De esta manera, el lenguaje de señas hace más explícitas las estructuras lógicas e icónicas de la comunicación. Por tanto, los expertos concluyen que este tipo de lenguaje es más expresivo que el hablado, ya que presenta una mayor cantidad de combinaciones de recursos lógicos con medios icónicos que le aportan más riqueza a la comunicación; no por nada, el lenguaje de señas es llamado un súper lenguaje.

Referencia: Visible Meaning: Sign language and the foundations of semantics, (2018). https://doi.org/10.1515/tl-2018-0012

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