Las habilidades intelectuales de nuestra especie nos distinguen de todos los demás animales. Nuestra sofisticación tecnológica, facultad de introspección y capacidad para crear y manipular símbolos no tiene rival.

Nos involucramos en comportamientos que son profundamente únicos, como la producción de ornamentación personal, el lenguaje, el arte y la música, así como la realización de rituales religiosos.

Esta es la estructura cerebral encargada de decidir entre lo moral y lo material

Cerebro expandido

Teniendo en cuenta las dramáticas diferencias de comportamiento entre los humanos modernos y otros animales, es razonable esperar alteraciones igualmente notables en la organización y tamaño del cerebro.

La hipótesis acumulativa del cerebro cultural, podría ayudar a explicar la rápida expansión de los cerebros humanos.

Como señaló Charles Darwin en su obra The Descent of Man (1871):

“Parece que existe un vínculo entre nuestra inteligencia y nuestro cerebro expandido, que aumentó en tamaño aproximadamente el triple desde el último ancestro común, hace unos tres millones de años.”

Durante este tiempo, otros animales también experimentaron un aumento significativo en el tamaño del cerebro, aunque nada comparable al mostrado por los humanos.

Desde la perspectiva evolutiva, estos aumentos son desconcertantes, porque el tejido cerebral es energéticamente costoso; es decir, un cerebro más pequeño es más fácil de mantener en términos de calorías.

Pero los cerebros humanos son mucho más grandes de lo que cabría esperar teniendo en cuenta el tamaño de nuestro cuerpo. Averiguar por qué la evolución favoreció a tan grandes cerebros nos ayudará a responder la pregunta más importante en toda la antropología: ¿qué significa ser humano y qué nos hace únicos?

Hay algunas hipótesis sobre la expansión de nuestros cerebros. Podría ser que nuestros entornos fueran desafiantes, y evolucionamos grandes cerebros para conquistarlos; o podría ser que debido a que sobrevivimos mejor como criaturas sociales en grupos, necesitamos los cerebros grandes para nuestras complicadas vidas sociales, la llamada hipótesis del cerebro cultural.

Una explicación aceptable

En este sentido, un equipo de investigadores modeló analítica y computacionalmente las predicciones de la hipótesis del cerebro cultural y encontraron que esta teoría no sólo explica estos aumentos en el tamaño del cerebro, sino también una variedad de otras relaciones con el tamaño del grupo, estrategias de aprendizaje, conocimiento e historia de vida.

Aunque otros animales también han experimentado un aumento significativo en el tamaño de sus cerebros, nada comparable al mostrado por los humanos.

La teoría se basa en la idea de que los cerebros se expanden para almacenar y administrar más información, en respuesta a su disponibilidad y a la cantidad de calorías aprovechables.

La disponibilidad de información se ve afectada por las estrategias de aprendizaje, el tamaño del grupo, la estructura de apareamiento y la duración del período juvenil, que evolucionaron conjuntamente con el tamaño del cerebro.

El modelo desarrollado por los investigadores captura esta coevolución en diferentes condiciones y también describe las condiciones específicas y limitadas que pueden llevar a un despegue en el tamaño del cerebro, un camino posible que condujo a la expansión extraordinaria en nuestra propia especie.

¿Por qué el tiempo pasa “volando” a medida que envejecemos?

Los autores llamaron a este conjunto de predicciones la hipótesis acumulativa del cerebro cultural, apoyada por pruebas utilizando datos empíricos existentes.

En conjunto, los resultados pueden ayudar a explicar la rápida expansión de los cerebros humanos y otros aspectos de nuestra especie.

Referencia: The Cultural Brain Hypothesis: How culture drives brain expansion, sociality, and life history. Plos Computational Biology, 2018. https://doi.org/10.1371/journal.pcbi.1006504

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