Varios tipos de animales pueden regenerar partes de su cuerpo. Resulta sobresaliente el caso de los gusanos planarios y los pepinos de mar, los cuales pueden engendrar individuos enteros a partir de fragmentos cuando se cortan en pedazos.

En otras especies se observa regeneración parcial, por ejemplo, a los lagartos les vuelve a crecer las colas y algunos cangrejos regeneran sus garras. Con sólo unas pocas excepciones, esta capacidad regenerativa no está presente en los mamíferos.

Pequeños monstruos de varias cabezas creados en el laboratorio podrían ser clave para estudiar el cáncer

Pero una reciente investigación realizada por científicos de la Universidad de Tufts muestra que es posible estimular la regeneración en animales vertebrados y allana el camino para un trabajo similar en mamíferos y eventualmente en humanos.

La progesterona fue la clave

Los investigadores evidenciaron que se puede inducir la regeneración de las extremidades en ranas africanas con uñas (Xenopus laevis) adultas. Estos anfibios normalmente no son regenerativos, pero tienen cierta capacidad de renovación de tejidos, al igual que los humanos.

Los animales fueron capaces de usar sus extremidades regeneradas en un movimiento de natación rudimentario.

El desencadenante que el equipo encontró para la regeneración es la progesterona, la hormona sexual involucrada en el ciclo menstrual femenino, el embarazo y la lactancia, pero que también se ha demostrado, promueve la reparación de nervios, vasos sanguíneos y tejido óseo.

Los científicos aplicaron la hormona a las patas traseras amputadas de las ranas con un dispositivo biorreactor portátil durante 24 horas. Luego observaron por más de nueve meses como la extremidad se regeneraba.

Las ranas que no recibieron el tratamiento con progesterona desarrollaron picos cartilaginosos en el sitio de la amputación, mientras que las que usaron el biorreactor de administración de hormonas, produjeron un apéndice en forma de paleta.

En aproximadamente seis meses dejaron de crecer; sin embargo, las extremidades regeneradas aumentaron el volumen y la densidad ósea, presentaban haces de fibras nerviosas bien organizadas y vasos sanguíneos principales, todo lo cual se tradujo en ranas con extremidades regeneradas que podían moverse y nadar de un modo tal que no se distinguían de las ranas con patas intactas.

En algunas especies se observa una regeneración parcial, por ejemplo, a los lagartos les vuelve a crecer la cola.

Inducir la regeneración

La Dra. Celia Herrera-Rincon, del Departamento de Biología de la Universidad de Tufts y autora principal de la investigación, comentó:

“Analizamos la progesterona porque parecía prometedora para promover la reparación y regeneración de los nervios. También modula la respuesta inmunitaria y desencadena el recrecimiento de los vasos sanguíneos y los huesos”.

Anticonceptivos orales podrían afectar el reconocimiento emocional

Estos resultados sugieren que la combinación fármaco-dispositivo podría ser un nuevo modelo para probar y desplegar sistemáticamente cócteles terapéuticos que podrían inducir la regeneración en especies no regenerativas.

Los autores del estudio indicaron que de encontrar los químicos adecuados e incorporarlos en un biorreactor a mayor escala, también podrían regenerarse las extremidades humanas, y recuerdan que el cuerpo humano sabe cómo hacer una extremidad, ya lo hizo durante el desarrollo embrionario.

Referencia: Brief Local Application of Progesterone via a Wearable Bioreactor Induces Long-Term Regenerative Response in Adult Xenopus Hindlimb. Cell Reports, 2018. https://doi.org/10.1016/j.celrep.2018.10.010

Más en TekCrispy