No es fácil lidiar con sentimientos de soledad; lo peor de todo es que estos sentimientos no tienen nada que ver con la cantidad de personas que nos rodean; esto quiere decir que podemos estar rodeados de muchas personas y, aun así, sentirnos solos. Esto, además de generar malestar, tiene consecuencias para la salud.

Por ejemplo, se ha demostrado que la soledad puede conducir a trastornos como depresión, ansiedad y demencia; sobre este tema, recientemente, un equipo de investigadores ha demostrado que la soledad afecta la arquitectura cerebral, afectando el crecimiento de las neuronas.

¿Qué ocurre con el cerebro cuando se experimentan sentimientos de soledad?

Para las especies sociales, como el ser humano y el ratón, la soledad puede ser devastadora; no por nada, en las sociedades desarrolladas, el peor castigo puede ser el aislamiento en una celda de prisión. A fin de analizar las consecuencias de la soledad, un equipo de investigadores llevó a cabo un experimento con ratones.

Para ello, en un primer momento se desarrollaron comunidades de muchas generaciones de ratones criados en grandes recintos con juguetes, laberintos y demás medios de entretenimiento. Posteriormente, cuando algunos razones alcanzaron su pleno desarrollo, fueron sacados del recinto y colocados en cajas de zapatos, en total soledad. Luego de un tiempo, se observaron cambios significativos en algunas regiones del cerebro de estos ratones aislados.

Después del primer mes en total soledad, se observó que la cantidad de neuronas en estos ratones disminuyó hasta en un 20%; esto se mantuvo los tres meses siguientes que los roedores estuvieron aislados. Por su parte, un hallazgo llamó la atención de los investigadores: las dendritas de los ratones habían aumentado en densidad; este aumento en las espinas dendríticas podría indicar algo positivo: el cerebro estaría aumentando su sensibilidad ante los estímulos a fin de salvarse.

Sin embargo, a los tres meses de aislamiento, la densidad de las espinas dendríticas disminuyó significativamente. Adicionalmente, se observó una disminución en una proteína denominada BDNF, asociada al crecimiento de las neuronas. Por su parte, se observó una mayor proporción de ADN defectuoso en los ratones aislados.

La soledad cambia la estructura del cerebro

En resumen, la soledad provocó grandes cambios en la arquitectura cerebral de los ratones; específicamente, se observó una disminución en la cantidad de neuronas y problemas asociados a los factores de crecimiento de estas células.

En particular, estos cambios fueron notorios en la corteza sensorial, una estructura cerebral encargada de la recepción de estímulos del entorno; por su parte, otra región afecta fue la corteza motora, estructura importante para la capacidad de control de los movimientos.

No obstante, aún es muy pronto para determinar cómo se influyen estos cambios sobre el comportamiento; aun así, concuerdan con los resultados de investigaciones previas que sugieren que la soledad puede ocasionar psicosis, demencia, ansiedad, además de otros padecimientos.

Por el momento, los investigadores se han propuesto desarrollar más estudios a fin de evaluar los efectos de estos cambios a nivel cerebral sobre las habilidades cognitivas y el pensamiento.

Referencia: V. Heng, M J. Zigmond and R.J. Smeyne. (2018). Neurological effects of moving from an enriched environment to social isolation in adult mice. Society for Neuroscience Annual Meeting

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