A lo largo de la historia, la humanidad se ha preocupado por lograr vidas más longevas; a este respecto, numerosas investigaciones sugieren que el secreto detrás de la longevidad se encuentra en la configuración genética. Sin embargo, los resultados de una investigación reciente sugieren que la genética desempeña un rol menos importante en la duración de la vida de lo que se creía anteriormente.

Esto se debe a que los estudios anteriores no tomaban en cuenta los patrones de selección de parejas del ser humano. De esta manera, es posible que las investigaciones previas hayan sobreestimado la heredabilidad de la longevidad.

La longevidad depende de otros factores, además de la genética

Las variaciones entre individuos se deben a factores genéticos o ambientales; en particular, la heredabilidad se define como la proporción de la variación de factores biológicos en un grupo de personas que puede atribuírsele a la variación genética de los individuos. En otras palabras, la heredabilidad es una medida de cuánto se puede explicar la presencia de un rasgo en un grupo de personas, de acuerdo a su configuración genética; así, son todas las características de un organismo que no se deben a factores ambientales, como la dieta o el estilo de vida.

Dado que la longevidad suele darse en grupos familiares específicos, diversas investigaciones han estimado que la duración de la vida está determinada, al menos en un 30%, por los genes. No obstante, un estudio reciente sugiere que el rol de la genética tiene menos peso sobre la longevidad de lo que se creía.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores tomaron en cuenta los datos de más de 400 millones de personas que han compartido su información en la base de datos de Ancestry. Teniendo en cuenta que el foco de interés era la duración de la vida útil, se tomó en cuenta la información de personas que habían nacido en el siglo XIX o a principios del siglo XX que ya fallecieron.

Al hacerlo, se comparó la longevidad entre hermanos y primos hermanos, encontrándose resultados similares a los de investigaciones previas; es decir, se observó que la duración de la vida tiene entre un 20 y un 30% de heredabilidad. Sin embargo, al hacer un análisis más fino de los datos, se encontraron patrones que llamaron la atención de los investigadores.

El apareamiento surtido y la longevidad

Un caso en particular que llamó la atención es que la longevidad de los cónyuges tiende a ser similar; esto podría explicarse en torno a que las parejas comparten entornos similares, tales como la dieta, el estilo de vida y los hábitos de alimentación; esto influye sobre la duración de la vida. Adicionalmente, se observó que los cuñados y los primos políticos mostraban longevidades similares, a pesar de no compartir entornos ni ser parientes de sangre.

Dados los resultados, los investigadores estudiaron la influencia de un proceso conocido como apareamiento surtido; el apareamiento surtido se trata de un fenómeno a partir del cual las personas eligen parejas románticas con cualidades similares a las propias. En este sentido, cuando se tomó en cuenta este factor, la heredabilidad de la longevidad disminuyó a un 7%.

Esto no significa que las personas seleccionen a sus parejas en función de la duración de la vida, ya que sería imposible; sino que pone sobre la mesa la influencia de otros factores que van más allá de la genética.

Uno de estos elementos podría ser la disponibilidad de recursos económicos; las personas suelen emparentarse con otros individuos de la misma clase social, lo que podría relacionarse con la duración de la vida en atención a mejores posibilidades de tener estilos de vida saludables, acceso a servicios de salud, mayor educación, entre otros.

Finalmente, los investigadores advierten que esto no implica que los genes no influyan sobre la duración de la vida; por tanto, se sugieren más investigaciones tomando en cuenta las características genéticas de las personas, en conjunto con los factores anteriormente mencionados.

Referencia: Estimates of the Heritability of Human Longevity Are Substantially Inflated due to Assortative Mating, (2018). https://doi.org/10.1534/genetics.118.301613

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