Las primeras estrellas en el universo se encendieron hace aproximadamente 13.600 millones de años, “sólo” 180 millones de años después del Big Bang. Esta primera generación se habría compuesto principalmente de elementos ligeros como hidrógeno, helio y litio, y mediante el proceso de fusión se habrían creado los primeros metales pesados.

Cuando estas primeras estrellas finalmente explotaron, las supernovas resultantes habrían propagado estos elementos pesados ​​a través del cosmos. Las siguientes generaciones de estrellas incorporarían estos materiales en su composición.

Un caso excepcional

A medida que el ciclo se repite, cada generación sucesiva de estrellas tiene un contenido de metal más alto que el anterior, lo que hace que la “metalicidad” sea un buen indicador de la edad de una estrella.

La estrella recién identificada probablemente proviene de la segunda generación de estrellas nacidas en el universo. Nuestro Sol está unas 100.000 generaciones más abajo en el árbol familiar.

Hasta hace unas pocas décadas, se creía ampliamente que las primeras estrellas ya estarían muertas hace mucho, habiendo quemado sus suministros de combustible y explotado. Pero en los últimos años, se han encontrado estrellas “ultra pobres en metales”, las cuales se encuentran entre las más antiguas que se conocen.

Ahora, un equipo de investigadores acaba de identificar el excepcional caso de una estrella muy antigua en nuestra propia galaxia: la Vía Láctea.

La antigua estrella recién identificada, llamada 2MASS J18082002–5104378 B, tiene la metalicidad más baja de cualquier estrella conocida, sólo alrededor del 10 por ciento de la concentración de metales de la Tierra.

Según los investigadores, eso significa que probablemente proviene de la segunda generación de estrellas nacidas en el universo. Poniendo en contexto, el Sol está cerca de 100.000 generaciones más abajo en el árbol familiar.

Las primeras estrellas en el universo se encendieron hace unos 13.600 millones de años, sólo 180 millones de años después del Big Bang.

Si bien su muy bajo nivel de metalicidad, y por ende su antigüedad, le hace ser una estrella muy llamativa para los astrónomos, su baja intensidad y reducido tamaño, apenas 10 por ciento de la masa del Sol, han hecho que esta reliquia estelar haya pasado desapercibida, a pesar de encontrarse en nuestro vecindario.

Desafiando la visión predominante

El investigador Andrew Casey, astrólogo afiliado a la Universidad de Monash en Australia y miembro del equipo que realizó el hallazgo, comentó:

“Este descubrimiento nos dice que no todas las primeras estrellas en el universo tenían que ser masivas y que murieron hace mucho tiempo. Estas estrellas antiguas pudieron formarse a partir de cantidades muy pequeñas de material y tal como se ha evidenciado, todavía existen.”

En este sentido, los autores del hallazgo resaltan que la existencia de esta antigua estrella es significativa, ya que muestra evidencia directa de que existen estrellas muy antiguas y de poca masa, que han podido sobrevivir, desde los albores de la creación del universo hasta el día de hoy sin destruirse a sí mismas.

Referencia: An Ultra Metal-poor Star Near the Hydrogen-burning Limit. The Astrophysical Journal, 2018. https://doi.org/10.3847/1538-4357/aadd97

Más en TekCrispy