El periodista Gerald Fenech argumentó recientemente que el algoritmo de consenso basado en pruebas de trabajo (PoW) de Bitcoin (BTC) contiene “fallas fundamentales”.

Si bien Fenech afirma que PoW “tiene desafíos bien documentados que amenazan con ser fatales“; no menciona ni explica cuáles son estas fallas “fatales”. Pero asegura que esos problemas han provocado que las startups hayan comenzado a buscar otras formas de protocolo consenso.

Uno de los problemas a los que probablemente se refiera es al hecho que las criptomonedas que utilizan los protocolos de PoW consumen grandes cantidades de energía porque la validación de bloques en estas redes se realiza a través del proceso de minería que requiere muchos recursos.

Otros problemas es que la compra y el funcionamiento de equipos de minería sólo es accesible para pequeñas empresas, casi todas ubicadas en China. O, en su defecto, sólo sean rentable cuando grupos de mineros se unen para formar pools de minería. Sin embargo, esto trae consigo el riesgo de que la red de Bitcoin se centralice.

En el estudio Fenech hace una reseña de otros protocolos consenso que pudieran reemplazar a PoW, como la Prueba de Autoridad (PoA).

En el caso de PoA un validador debe identificarse y verificarse personalmente en la plataforma, lo que los convierte en un nodo confiable. Los usuarios que confirman su identidad ganan el derecho de validar bloques en la cadena. Las recompensas criptográficas que reciben son públicas, al igual que las acciones maliciosas emprendidas; esto significa que las personas tienen su reputación personal en juego cuando actúan para asegurar la red.

Esto hace que PoA no requiera poder cómputo ya que no mina la criptomoneda, y se usa principalmente en situaciones en las que todos los participantes ya se consideran de buena reputación. Por lo tanto, es trivial, o mucho más fácil, lograr un consenso en estas redes.

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