Cuando te acuestas en la cama por la noche, cierras los ojos y comienzas a dormitar, puedes percibir un espectáculo de patrones y luces de colores dentro de tus párpados. Del mismo modo, cuando frotas tus ojos cansados, distingues formas coloridas que permanecen por unos breves instantes en tu campo de visión.

Estas extrañas manchas y patrones que ves tienen un nombre: “fosfenos”. Este común fenómeno se debe a la luz, pero no la luz ordinaria, sino la luz viene de dentro de tus ojos.

Biofotones

De la misma manera que las luciérnagas y las criaturas de las profundidades marinas pueden brillar, las células de nuestros ojos emiten biofotones, es decir, partículas de luz producidas biológicamente.

Dentro de la retina, millones de pequeñas células llamadas bastones y conos recogen la luz y la convierten en señales eléctricas.

Los biofotones existen en tus ojos porque los átomos emiten y absorben constantemente pequeñas partículas de luz o fotones, un intercambio que forma parte de la función celular normal.

Los ojos no pueden distinguir la diferencia entre los fotones de la luz exterior y los biofotones, por lo que el nervio óptico simplemente transmite estas señales al cerebro, que luego debe decidir si esa información es una representación del mundo real que lo rodea, o si se trata de un fosfeno.

En realidad, nuestros ojos producen muchos más biofotones de los que terminamos viendo como fosfenos, pero casi todos los biofotones que ves son los emitidos y absorbidos por la retina, la parte del ojo responsable de detectar la luz.

Dentro de la retina, millones de pequeñas células llamadas bastones y conos recogen la luz y la convierten en señales eléctricas, las cuales viajan a través del nervio óptico hasta una parte del cerebro llamada corteza visual, donde el cerebro reconstruye una imagen.

Cuando una imagen reconstruida parece una tontería, el cerebro rápidamente etiqueta la imagen como irreal, o fosfeno.

Diversidad de formas

Dependiendo de dónde se origina un fosfeno, puede adoptar una variedad de formas, patrones y colores. Diferentes átomos y moléculas emiten fotones de diferentes longitudes de onda, por lo que vemos diferentes colores.

Un fosfeno con un patrón geométrico ordenado como un tablero de ajedrez puede haberse originado en una sección de la retina donde millones de células captadoras de luz están dispuestas en un patrón organizado de manera similar.

Cuando frotas tus ojos , distingues formas coloridas que permanecen por unos breves instantes en tu campo de visión.

Los investigadores también han encontrado que diferentes áreas de la corteza visual del cerebro crean ciertas formas específicas de fosfenos.

En la década de 1960, el investigador alemán Max Knoll de la Universidad Técnica de Múnich, ideó un esquema de clasificación para las formas de fosfeno. Estudió este fenómeno en más de mil voluntarios y creó 15 categorías, incluidos triángulos, estrellas, espirales y manchas amorfas.

Los fosfenos no espontáneos más comunes son los fosfenos que se producen por respuesta a la presión, como los que se ven cuando se frotan los ojos.

Cualquier tipo de presión en los ojos puede hacer que emitan un exceso de biofotones que crean imágenes intensas. Estornudar muy fuerte, recibir un golpe en la cabeza y levantarse demasiado rápido, también son formas de desencadenar fosfenos de presión.

Referencias:

Phosphene phenomenon: A new concept. Biosystem, 2008. https://doi.org/10.1016/j.biosystems.2008.02.002

Note on the Spectroscopy of Subjective Light Patterns. The Journal of Analytical Psychology, 1962. https://doi.org/10.1111/j.1465-5922.1962.00055.x

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