El campo de la Medicina, especialmente en lo que concierne a la cirugía, debería ser lo más preciso y riguroso posible; sin embargo, pueden ocurrir casos extraordinarios a partir de los que se ponen en tela de duda los criterios del deber ser y lo que ocurre en realidad. Precisamente esto fue lo que ocurrió con Maureen Pacheco, una paciente que esperaba una intervención quirúrgica en su columna vertebral y terminó saliendo del quirófano con un riñón menos.

Específicamente, en abril del 2016, Pacheco entró a quirófano a fin de corregir una lesión en su columna vertebral; sin embargo, al recuperarse de la anestesia, se enteró de que le faltaba uno de sus riñones. Como es de suponerse, el problema tuvo que resolverse por vías legales.

La idea era reparar una lesión en su columna y terminó perdiendo un riñón

En 2015, Maureen Pacheco sufrió un accidente automovilístico que le produjo una lesión en su columna vertebral; así, en abril de 2016, se sometió a una intervención quirúrgica con el objetivo de que el cirujano le fusionara un par de vértebras a nivel lumbar, a fin de aliviar el dolor. Lo que no se esperaría, es que saldría del quirófano con un órgano menos.

La cirugía fue llevada a cabo en el Centro Médico Regional de Wellington, en Florida, a cargo del cirujano Ramón Vázquez. Se suponía que era un procedimiento de rutina, sin mayores riesgos asociados. Sin embargo, cuando Pacheco se recuperó de la anestesia, se enteró de que Vázquez había removido uno de sus riñones.

Al respecto, el cirujano alega que durante la intervención identificó una extraña masa ubicada en la pelvis de la paciente; entonces sospecho que se tratase de un tumor canceroso y lo extrajo. Lo cierto es que no era ningún tumor canceroso, sino uno de los riñones de Pacheco.

El riñón, que se encontraba en el lado izquierdo de la pelvis de la paciente, era un riñón pélvico; esto quiere decir que se trata de un riñón que no ascendió a su posición normal en la zona abdominal superior durante el desarrollo fetal, sino que se quedó en la pelvis; aun así, era un órgano totalmente funcional.

Si bien lo ideal es tener dos riñones funcionales, por lo general, las personas pueden vivir una vida completamente normal con uno solo; aun así, pueden existir ciertos problemas en el futuro, como mayores probabilidades de sufrir hipertensión. Teniendo en cuenta todo esto, no resulta sorprendente que la paciente emprendiera una demanda.

El cirujano nunca aceptó su responsabilidad

Esta es Maureen Pacheco, la mujer que perdió uno de sus riñones tras someterse a una cirugía de espalda.

Ese mismo año, Pacheco demandó al cirujano, alegando que este y sus ayudantes habían sido negligentes al extraer de forma innecesaria un riñón en total funcionamiento. Lógicamente, cuando una persona se somete a una cirugía de espalda, lo que menos espera al recuperarse, es enterarse de que le falta un riñón.

Si bien el cirujano emitió alegatos loables, asegurando que extirpó lo que había considerado como un tumor canceroso, es importante tener en cuenta que, antes de la cirugía, Pacheco se había sometido a un par de resonancias magnéticas, a partir de las que se había descubierto que uno de sus riñones se encontraba en la región pélvica.

Adicionalmente, en el marco de los preparativos de la cirugía, Vázquez le había explicado que el solo se encargaría del inicio de la intervención, mientras otros dos cirujanos se responsabilizarían del resto del procedimiento. Esto le ocasionó a la paciente, según la demanda, lesiones corporales, dolor, sufrimiento, discapacidad y desfiguración, además de altos niveles de angustia.

Finalmente, la demanda se resolvió tras un acuerdo económico. Sin embargo, el cirujano no admitió su responsabilidad. Adicionalmente, el Centro Médico en cuestión, se desligó de cualquier tipo de relación con el profesional; adicionalmente, el Departamento de Salud de Florida está solicitando la suspensión o revocación de la licencia médica del cirujano.

Referencia: Bever, L. (2018). A woman went to a hospital for back surgery — and left without one of her kidneys. The Washington Post

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