Los estudios epidemiológicos han demostrado que la infección persistente por virus de papiloma humano (VPH) es la causa principal del precáncer y el cáncer del cuello uterino. Pero su origen y evolución siguen siendo poco conocidos.

Pero un estudio realizado por un equipo internacional de investigadores encontró evidencia que sugiere que los extintos neandertales y denisovanos, pueden ser los responsables de la introducción de una variante de esta enfermedad, específicamente la cepa llamada VPH16, a los humanos.

Análisis genómicos

Aunque existen más de 200 tipos de virus, el Instituto Nacional del Cáncer indica que sólo dos, el VPH16 y VPH18, son responsables de alrededor del 70 por ciento de todos los cánceres de cuello uterino.

La exposición a las enfermedades ha tenido un rol influyente en la evolución humana.

Para comprender mejor la evolución molecular del VPH16 y otros tipos de VPH, los investigadores aislaron virus de primates, realizaron análisis genómicos virales y estimaron los tiempos de divergencia de las variantes de VPH de sus ancestros comunes más recientes.

Recientes pruebas en genética han encontrado que los humanos tuvieron relaciones sexuales con neandertales y denisovanos muchas veces en nuestra historia, y como afirman los investigadores, en esos tiempos, no había sexo seguro, todo se transmitía.

Debido a que en los restos fósiles, tanto de neandertales como de humanos antiguos, no hay huellas de VPH (el virus no infecta los huesos), los investigadores echaron mano del análisis de ADN y de las matemáticas para inferir la evidencia.

El ADN contiene las instrucciones para la vida, pero también es un volumen histórico. Ya sea en humanos o en virus, todos los grupos de genes acumulan mutaciones de manera predecible.

La historia contada por el ADN

Al analizar las cepas de VPH en todo el mundo y los “textos” codificados en el ADN, los investigadores pudieron para rastrear la evolución del virus.

Cuando los humanos se aventuraron a salir de África hace unos 60.000 años, se encontraron con los neandertales y su VPH. Tuvieron relaciones sexuales y adquirieron el virus.

Una vez que determinaron una línea de tiempo para la evolución del VPH, los autores del estudio la compararon con lo que se sabe sobre la evolución humana, y las dos historias coinciden.

Como lo explica la evidencia de ADN: los ancestros neandertales (o denisovanos) abandonaron África mucho antes de que lo hicieran los humanos, tal vez cientos de miles de años antes.

Cuando salieron de África, tanto los ancestros neandertales como nuestros ancestros humanos habían estado expuestos a un ancestro del virus del VPH similar.

Cuando se separaron, los neandertales y los denisovanos desarrollaron el antepasado de lo que se conoce como VPH16a, y cuando los humanos se aventuraron a salir de África hace unos 60.000 años, se encontraron con los neandertales y su VPH. Tuvieron relaciones sexuales, y adquirieron el virus.

Influencia en la evolución humana

Estos hallazgos, además de revelar aspectos de la historia, ofrece una idea de cómo la exposición a las enfermedades ha tenido un rol influyente en la evolución humana.

En los restos fósiles de neandertales o humanos antiguos, no hay huellas de VPH, debido a que el virus no infecta los huesos.

Las enfermedades de transmisión sexual (ETS) han existido desde los albores de la humanidad: el herpes puede haber infectado a nuestros antepasados ​​hace más de un millón de años; la sífilis ha existido desde al menos la Edad Media.

Los investigadores sospechan la posibilidad de que las ETS sean las que animaron a los humanos a adherirse a la modalidad de las parejas monógamas.

Referencia: Niche adaptation and viral transmission of human papillomaviruses from archaic hominins to modern humans. Plos Pathogens, 2018. https://doi.org/10.1371/journal.ppat.1007352

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