En la era de las noticias falsas solemos pensar que los fact-checkers, o aquellas plataformas que desmienten las informaciones falsas, son el antídoto contra las fake news y que además harán cambiar de opinión a aquellos que se dejan llevar por la desinformación.

Sin embargo, un nuevo estudio ha demostrado que esta noción no es del todo cierta, en tanto que, si bien los fact-checkers o verificadores de datos son bastante útiles en lo que se refiere a desmentir una información falsa, realmente no es tan efectivo para cambiar la opinión del lector.

Mirya Holman y J.Celeste Jay, profesoras de ciencias políticas en la Escuela de Artes Liberales de la Universidad de Tulane, autoras del estudio, consideran que los medios más conservadores tienen una mayor influencia en la opinión de los lectores, en cuanto a desmentir noticias falsas.

Menos inclinados a los verificadores de datos

Tomando como contexto las elecciones presidenciales estadounidenses de 2016, las investigadoras decidieron realizar este estudio para encontrar una manera de cambiar la opinión de las personas sobre una información falsa.

Para realizar el estudio, Holman y Jay les pidieron a varios participantes en línea que leyeran un artículo de períodico que mencionaba tres datos sobre fraude electoral y que identificaran cuáles eran falsos. Las fuentes del artículo variaron y les solicitaron a los participantes que evaluaran algunas frases sobre fraude electoral.

Las investigadoras observaron cómo los participantes evaluaron las frases basándose en la fuente que leyeron al principio de la encuesta. Solo encontraron que aquellas fuentes que eran organizaciones de fact-checkers no lograron cambiar la opinión a ninguno de los militantes de partidos.

Encontraron que para los republicanos el efecto con el fact-checker fue inverso, pues más bien el efecto que causaban era contrario: reforzaba la creencia en la noticia falsa, aún más que antes de leer el fact-checker.

“Puede que las organizaciones de fact-checkers provean un bien común en sus intentos por corregir la información, pero no deberíamos esperar que hagan que el público esté mejor informado”, dijo Lay.

Lo cual nos lleva a pensar hacia qué otras estrategias se pueden combinar para poder hacer que los ciudadanos tengan un mejor criterio noticioso, y en consecuencia, una mejor toma de decisiones con respecto a asuntos tan importantes como un proceso electoral.

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