Por mucho tiempo, los astrónomos han sospechado que en el centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea, yace un agujero negro supermasivo el cual se le conoce como Sagitario A*.

Ahora, utilizando el instrumento  GRAVITY del observatorio austral europeo Very Large Telescope (VLT), ubicado en Chile, los científicos han obtenido evidencia que confirma que el objeto masivo en el centro de nuestra galaxia, es de hecho un agujero negro supermasivo.

Como lo predijo Einstein

La conclusión se deriva de la observación de brotes de radiación infrarroja provenientes del disco de acreción alrededor de Sagitario A *.

Observatorio austral europeo Very Large Telescope (VLT), ubicado en Chile.

Observar directamente un agujero negro es imposible, debido a que su enorme gravedad no permite que la luz escape de ellos; sin embargo, los investigadores son capaces de observar y detectar lo que sucede en torno a ellos.

Para medir los efectos de la gravedad cerca de un agujero negro, los científicos debían observar un objeto que se desplazara cerca de él. Encontraron lo que necesitaban en una pequeña estrella llamada S2, cuya órbita le acerca al pozo de gravedad de Sagitario A * cada 16 años.

Mientras observaban el acercamiento de S2, vieron tres bengalas brillantes que viajaban alrededor del horizonte de eventos del agujero negro a aproximadamente el 30 por ciento de la velocidad de la luz, unos 345 millones de kilómetros por hora.

Tal observación concuerda exactamente con lo que la teoría de la relatividad general de Einstein predice que ocurriría cuando un punto caliente, como la estrella S2, pasa cerca de un agujero negro supermasivo, lo que confirma que realmente está allí.

Las observaciones más detalladas

Se cree que estas bengalas son “tormentas magnéticas” que se producen cuando los intensos campos magnéticos forman filamentos que se separan y se vuelven a conectar, liberando una gran cantidad de energía para calentar el gas cercano dentro del disco de acreción del agujero negro.

Aunque no se puede observar directamente agujero negro, los investigadores son capaces de observar y detectar lo que sucede en torno a ellos.

Esta es la primera vez que los científicos observan material en órbita cerca del punto de no retorno de un agujero negro. Estas son también las observaciones más detalladas que se han hecho del material que orbita tan cerca de un agujero negro.

El investigador Reinhard Genzel, astrofísico del Instituto Max Planck para Física Extraterrestre y autor principal del estudio, calificó el hallazgo como un gran avance, y al respecto comentó:

“Hemos observado el centro galáctico utilizando cuatro telescopios como un gigantesco telescopio único con un diámetro efectivo de 130 metros para hacer que las imágenes interferométricas sean mil veces más sensibles que antes”.

Desafortunadamente, por ahora la validación empírica adicional del resultado de GRAVITY puede limitarse sólo a ese instrumento.

En el año 2012, la NASA desconectó una iniciativa para dar a los telescopios Keck una capacidad interferométrica similar a la utilizada por GRAVITY en el VLT, por lo cual las observaciones independientes y la confirmación de estos hallazgos probablemente tendrán que esperar hasta algún momento en el 2020 cuando el Telescopio Magallanes Gigante y el Telescopio de Treinta Metros, aún en construcción, estén disponibles para su uso.

Referencia: Detection of orbital motions near the last stable circular orbit of the massive black hole SgrA*. Astronomy and Astrophysics, 2018. https://doi.org/10.1051/0004-6361/201834294

Más en TekCrispy