Los resultados de una reciente investigación muestran que a las personas a quienes se les extirpa el apéndice parecen tener un menor riesgo de desarrollar la enfermedad de Parkinson más adelante en la vida.

Los hallazgos, lejos de abogar por la eliminación del apéndice como una medida preventiva contra la enfermedad de Parkinson, destacan el papel que pueden desempeñar los intestinos en la enfermedad degenerativa.

No comienza en el cerebro, sino en el intestino

El Parkinson es una enfermedad complicada que afecta a alrededor de 10 millones de personas en todo el mundo. Es un trastorno neurodegenerativo, hasta ahora incurable, cuya causa se desconoce y que se distingue por producir una pérdida progresiva de la función motora, entre muchas otras afectaciones.

Una de las complicaciones del Parkinson es la aparición de disfunción gastrointestinal, incluido el estreñimiento, que puede preceder los síntomas más característicos de la enfermedad hasta en 20 años, lo que sugiere un vínculo potencial entre el inicio de Parkinson y el tracto gastrointestinal.

Más aún, recientemente, se han encontrado pruebas que sugieren que el Parkinson no comienza en el cerebro, sino en el intestino.

El Parkinson es una enfermedad complicada que afecta a alrededor de 10 millones de personas en todo el mundo.

A principios de este año se encontró evidencia de que los microbios intestinales promueven el crecimiento de la proteína alfa-sinucleína, cuya acumulación en el cerebro mata a las células nerviosas en partes que controlan el movimiento.

Para profundizar en esta materia, un equipo internacional de investigadores analizó los datos previamente recopilados por el Registro Nacional de Pacientes de Suecia, que desde el año 1964 lleva ha mantenido un registro completo de diagnósticos y cirugías para una gran franja de pacientes de ese país.

El equipo analizó los datos de más de 1,6 millones de pacientes, encontrando que alrededor de 550.000 habían sido sometidos a una apendicetomía (extirpación del apéndice). Luego, se hizo un seguimiento de estos casos hasta por 52 años.

Los hallazgos mostraron que las personas a quienes se les extrajo el apéndice tenían un riesgo reducido de 19 a 25 por ciento de desarrollar la enfermedad de Parkinson más adelante en sus vidas.

La acumulación de la proteína la proteína alfa-sinucleína en el cerebro mata a las células nerviosas en partes que controlan el movimiento.

Adicionalmente, después de concentrarse en las experiencias específicas de aproximadamente 850 pacientes de Parkinson, los investigadores determinaron que la extirpación del apéndice también se asoció con un retraso promedio de 3,6 años en la aparición del Parkinson, entre quienes se sometieron a la cirugía y aún desarrollaron la enfermedad.

A pesar de ser considerado inútil

El equipo también encontró grupos de alfa-sinucleína, tanto en personas sanas como en personas con Parkinson, lo que plantea nuevas preguntas sobre los mecanismos que dan lugar a la enfermedad y propulsan su progresión.

Dra. Viviane Labrie, autora principal del estudio.

La Dra. Viviane Labrie, afiliada al Centro para la Ciencia Neurodegenerativa del Instituto de Investigación Van Andel y autora principal del estudio, expresó:

“Nuestros resultados apuntan al apéndice como un potencial punto de origen para la enfermedad de Parkinson y brindan un camino para diseñar nuevas estrategias de tratamiento que aprovechen el papel del tracto gastrointestinal en el desarrollo de la enfermedad.”

Los autores señalan que, a pesar de tener una reputación de ser inútil, el apéndice en realidad juega un papel importante en nuestro sistema inmunológico, en la regulación de la composición de nuestras bacterias intestinales y ahora, como lo demuestra esta investigación, en la enfermedad de Parkinson.

Referencia: The vermiform appendix impacts the risk of developing Parkinson’s disease. Science Translational Medicine, 2018. https://doi.org/10.1126/scitranslmed.aar5280

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