Recibir un diagnóstico de cáncer suele ser devastador para los pacientes; esto se debe a varias razones. Por un lado, se trata de una enfermedad peligrosa y, por otro lado, los tratamientos convencionales, como la quimioterapia, la radioterapia y la inmunoterapia suelen asociarse a efectos secundarios sumamente incómodos; adicionalmente, ninguno de estos tratamientos garantiza un 100% de éxito.

Para la fecha, el tratamiento empleado con mayor frecuencia es la cirugía y la quimioterapia, salvando innumerables vidas. A este respecto, un equipo de investigadores ha desarrollado una prueba que facilitaría la elección del mejor tratamiento para abordar el cáncer.

A pesar de la cirugía, el cáncer puede volver

Cuando un paciente es diagnosticado con cáncer intestinal en estadios tempranos, los tumores suelen estar bien delimitados en el intestino; esto significa que, al no haber tumores en otras partes del organismo, una cirugía suele ser suficiente para tratar la enfermedad. Sin embargo, se ha observado que en un tercio de estas personas, luego de las cirugías, el cáncer hace metástasis unos años más tarde.

Esto significaría que las células cancerosas, efectivamente, ya se habían diseminado en el organismo para el momento de diagnóstico; sin embargo, los exámenes tradicionales no tuvieron la capacidad de detectarlas. En este caso, si los pacientes hubiesen recibido quimioterapia además de la cirugía, sus probabilidades de recaída hubiesen sido menores.

Hasta el momento, los médicos toman esta clase de decisiones a partir de un examen patológico de los tumores extraídos en la cirugía; así, cuando se descubren células cancerosas en las glándulas linfáticas cercanas al intestino, se recomienda la quimioterapia ya que esto significa que el cáncer se ha propagado.

No obstante, este método no es tan preciso como debería; así, algunos pacientes terminan recibiendo quimioterapia a pesar de no necesitarla, mientras que otros no reciben este tratamiento y terminan sufriendo una recaída del cáncer.  Al respecto, un equipo de investigadores ha desarrollado una prueba que permite evaluar este riesgo con precisión.

Esta prueba puede predecir con éxito el riesgo de recurrencia del cáncer

Cuando las células de cáncer se rompen y mueren, liberan su contenido en el torrente sanguíneo; en este sentido, el ADN del cáncer, llamado ADN tumoral circulante, recorre el organismo aumentando las probabilidades de recurrencia de la enfermedad, mientras es indetectable por métodos tradicionales. Bajo esta premisa, un equipo de investigadores desarrolló una prueba que detecta la presencia del ADN tumoral circulante.

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Así, se ha demostrado que, casi en un 100% de las personas que obtienen un resultado positivo en esta prueba después de la cirugía, el cáncer vuelve. Por su parte, el riesgo de las personas que obtienen resultados negativos es inferior al 10%.

La buena noticia es que en la actualidad, la prueba ha pasado satisfactoriamente importantes etapas de investigación. De esta manera, 40 hospitales en Australia y Nueva Zelanda están implementando este método de evaluación a modo de ensayos clínicos. Finalmente los investigadores planean extender el alcance de la prueba, tanto para el cáncer de ovario como de páncreas; adicionalmente, se espera demostrar su utilidad a fin de personalizar la quimioterapia, mejorando la supervivencia del cáncer al menor costo, tanto personal como económico.

Referencia: Serial circulating tumour DNA analysis during multimodality treatment of locally advanced rectal cancer: a prospective biomarker study, (2018). http://dx.doi.org/10.1136/gutjnl-2017-315852

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