La enfermedad de Crohn causa inflamación crónica en el sistema gastrointestinal.

La base común de muchas enfermedades autoinmunes, tales como la artritis, el síndrome del colon irritable y la enfermedad de Crohn es la inflamación crónica; al respecto, se ha demostrado que la cronificación de los procesos inflamatorios puede ser tóxica para el organismo.

Sobre este tema, un estudio reciente afirma que la inflamación puede afectar el reloj biológico del organismo alterando los ritmos circadianos; esto pudiese ser la causa de diversos trastornos del sueño y de otras funciones psicobiológicas que, a la larga, tienen consecuencias negativas.

Cómo influyen los procesos inflamatorios sobre los ritmos psicobiológicos

Para llegar a esta conclusión, un equipo de investigadores se dedicó a activar y desactivar sistemáticamente la expresión genética de los factores inflamatorios en un grupo de ratones; de esta manera, se observó que al haber alteraciones inflamatorias, los ratones eran incapaces de representar el tiempo. Adicionalmente, tras inhabilitar este proceso, los ratones eran incapaces de gozar de un tiempo de descanso saludable.

Al respecto, los investigadores explican que, ante la inflamación, se libera excesivamente en el organismo un factor genético llamado NF-kappa beta; este factor representa un catalizador asociado a varias reacciones en cadena respecto a la percepción del dolor. Asimismo, el catalizador se relaciona al proceso de destrucción de los tejidos característico de las enfermedades inflamatorias.

En este sentido, se ha demostrado que el NF-kappa beta también tiene la función de controlar el reloj biológico. Esto significa que la misma sustancia secretada ante los procesos inflamatorios tiene el potencial de alterar el ritmo circadiano; por tanto, los investigadores concluyen que la inflamación crónica puede afectar de forma negativa los ritmos psicobiológicos, ocasionando consecuencias negativas, tales como trastornos del sueño y del apetito.

Específicamente, este catalizador funciona como un procesador central a partir del cual se forma el sentido del tiempo; esta capacidad es de gran importancia al hablar de los ritmos de vigilia y de reposo.

¿Qué implicaciones tienen estos resultados?

La artritis es otra enfermedad común que causa inflamación crónica.

Para sintetizar, tras llevar a cabo un experimento con ratones, los investigadores descubrieron que la inflamación puede alterar el ritmo circadiano; esto, a su vez, puede conllevar a otros problemas asociados a la falta de sueño y problemas de apetito.

Estos resultados tienen grandes implicaciones a la hora de estudiar las consecuencias de la inflamación crónica; uno de los factores responsables de los procesos inflamatorios, además de las enfermedades autoinmunes, es la dieta. Al respecto se ha demostrado que las dietas altas en grasa producen inflamación, lo que podría conducir a alteraciones en el ritmo circadiano.

En este sentido, los investigadores advierten que una dieta alta en grasas pudiese promover inflamación crónica, lo que se traduciría en alteraciones del ritmo circadiano; adicionalmente, estos problemas pueden desencadenar otros trastornos asociados, como enfermedades cardiovasculares y diabetes. De hecho, se plantea que uno de los motivos por los cuales las dietas altas en grasa contribuyen a la diabetes, a las enfermedades cardiovasculares y a ciertos tipos de cáncer, gira en torno a la inflamación resultante de estas.

Finalmente, los investigadores se han propuesto continuar estudiando la interacción entre los procesos inflamatorios y el ritmo circadiano; adicionalmente, se espera comprender los mecanismos subyacentes a estos problemas y otras enfermedades.

Referencia: Requirement for NF-κB in maintenance of molecular and behavioral circadian rhythms in mice, (2018). http://dx.doi.org/10.1101/gad.319228.118 

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