El sonido juega un papel muy importante en la eficacia de las películas de terror, pero su trascendencia suele pasarse por alto. Si bien las imágenes visuales pavorosas y una atmósfera espeluznante son factores centrales, es el paisaje sonoro es lo que termina por acoplar una escena espantosa y escalofriante.

En la realización de las producciones cinematográficas, los directores se provechan de una serie de técnicas probadas para explotar nuestros miedos más profundos, y eso incluye un trabajo meticuloso de todos los efectos de sonido.

Aprovechando todo

Una de las principales argucias a la que se recurre, es al uso de un determinado arreglo musical conocido como tritono, que básicamente, se puede definir como un intervalo musical de tres pasos enteros.

Las reacciones de la psique humana a ciertos sonidos les permiten a los cineastas completar sus pavorosas escenas

No es que la disposición del tritono sea particularmente atemorizante en sí misma, es que carece de armonía (es disonante) y de alguna manera está incompleta, lo que hace que el oyente pierda el equilibrio harmónico y le deje expectante.

Este arreglo musical no es precisamente novedoso; en la Edad Media, el tritono fue calificado como “diabolus in música” (el diablo en la música) y, de hecho, la iglesia prohibió que se tocara.

Pero además del tritono, los cineastas utilizan una variedad de técnicas para fomentar la tensión en la película, incluido el silencio salpicado por un ruido repentino; arpegios tocados en órganos de tubos (provocando una sensación gótica); la aceleración y desaceleración de los sonidos graves y tocar una serie de notas cromáticas (es decir, doce teclas consecutivas en el piano, incluidas las teclas negras).

Otro recurso utilizado reiteradamente en las películas de terror es el uso de infrasonidos, tonos con frecuencias de 19 Hz o más bajas. Tales sonidos no pueden ser escuchados por los oídos humanos, pero pueden ser percibidos por el cuerpo.

Este tipo de sonido de baja frecuencia desestabiliza naturalmente a los humanos, especialmente cuando se escucha durante un período prolongado.

Los cineastas se provechan de una serie de técnicas  para explotar nuestros miedos más profundos, y eso incluye un trabajo meticuloso en los efectos de sonido.

Crear un ambiente de tensión

Pero uno de los mejores trucos para crear inquietud en una película de terror es el uso de sonidos no lineales. Animales angustiados, gente que grita, el llanto de un bebé o el grito de un niño asustado, se han utilizan frecuentemente para crear un ambiente de tensión y una sensación general de desasosiego entre los espectadores.

Según los investigadores, estos sonidos particularmente chillones y agudos, provocan una respuesta biológica inmediata que enerva los sentidos y en términos inequívocos transmiten una advertencia de peligro.

Todas estas reacciones de la psique humana a ciertos sonidos les permiten a los cineastas completar sus pavorosas escenas, invariablemente acompañadas de la mano ensangrentada o el rostro pavoroso en el espejo.

Referencia: The sound of arousal in music is context-dependent. Biology Letters, 2012. https://doi.org/10.1098/rsbl.2012.0374

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