Un informe de Reuters ha revelado que las compañías fabricantes de cigarrillos electrónicos en EE.UU han sostenido reuniones con la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) a fin de encontrar alternativas de regulación para este sector.

El pasado 12 de octubre, la FDA emitió una advertencia contra estas empresas porque aparentemente estaban incorporando medicamentos contraindicados en los aceites que llevan estos cigarrillos. En ese momento, la institución aseguró que de no tomar las medidas correctivas necesarias, se incautarían los productos que contenían estos medicamentos e incluso se amenazó a sus directivos con enjuiciamientos.

El día de hoy, la FDA ha emitido un nuevo comunicado donde sugiere a los fabricantes de cigarrillos electrónicos emitir planes de autorregulación, sin embargo, los expertos en salud pública del país norteamericano han salido alarmados a responder que la FDA no debe esperar que las compañías encuentren alternativas para regularse a sí mismas, sobre todo porque la responsabilidad de hacerlo recae en la FDA.

Sin embargo, no todo es tan negativo como parece. Evidentemente, cuando se crea un marco normativo en cualquier país, lo correcto es que la institución reguladora en cuestión, de acuerdo al marco democrático del país, involucre a todos los actores de dicho sector: autoridades, compañías y consumidores. En este sentido,  Scott Gottlieb, comisionado de la FDA, dijo en el comunicado de hoy:

Todas las personas involucradas en este mercado tienen la responsabilidad compartida de abordar esta crisis de salud pública.

Otros profesionales del sector de la salud pública como el abogado Desmond Jenson, han expresados sus preocupaciones sobre la alarmante cantidad de información que las compañías están recibiendo de parte de la FDA sobre cómo se regularán. En este sentido, Jenson aseguró que los fabricantes de cigarrillos electrónicos no están en condiciones de regularse de manera efectiva.

Pero la FDA ha emitido una respuesta ante este planteamiento en su comunicado, donde afirma que su propósito es buscar en todos los sectores de la opinión pública trabajen de manera conjunta para lograr un marco regulatorio que beneficie principalmente a los consumidores, por lo que las conversaciones con las compañías no deberían preocupar a nadie.

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