El curioso caso de Ashleigh y Bliss Coulter, una pareja de lesbianas de Texas, ha atraído la atención de los medios de comunicación por concretar algo que hasta hace poco se habría considerado imposible: antes de dar a luz a su bebé, ambas mujeres albergaron el embrión en su cuerpo.

De acuerdo al Centro para la Reproducción Asistida CARE Fertility, donde se realizó el procedimiento, Ashleigh y Bliss son las dos primeras mujeres del mundo en compartir un embarazo de esta manera.

La hazaña fue posible gracias a un procedimiento llamado fertilización recíproca in vitro, en el que se transfirió el embrión fertilizado, muy temprano en el embarazo, de una mujer a otra.

¿Qué es la FIV sin esfuerzo?

En la fertilización in vitro (FIV) tradicional, los ovarios de una mujer se estimulan con hormonas y sus óvulos se recolectan en una clínica. Luego, esos óvulos son fertilizados por el esperma, ya sea de su pareja masculina o de un donante, en un laboratorio, fuera del cuerpo. Posteriormente, el óvulo fertilizado se implanta de nuevo en la mujer, donde crece y se desarrolla durante nueve meses.

Fertilización in vitro.

La FIV sin esfuerzo es diferente en algunos aspectos importantes. En lugar de fertilizar el óvulo fuera del cuerpo, los médicos colocan el óvulo y el esperma en una cápsula llamada INVOcell, que luego se implanta nuevamente en la vagina de la mujer. Aquí es donde el óvulo se fertiliza y el embrión comienza a desarrollarse.

La cápsula INVOcell permanece en la vagina de una mujer durante cinco días, después de lo cual se recuperan los embriones fertilizados. Para las parejas heterosexuales, uno de esos embriones se implanta en el útero de la mujer, donde continúa su desarrollo.

Una capa adicional

Pero el método de FIV recíproca utilizado por la pareja, agrega otra capa al procedimiento FIV sin esfuerzo. En este caso Bliss Coulter, fue la responsable de recibir la cápsula INVOcell, es decir, fue en su cuerpo donde se produjo la fertilización.

Stetson, el hijo de Ashleigh y Bliss Coulter.

Mientras tanto, la otra pareja (Ashleigh Coulter) tomó suplementos de estrógeno y progesterona para acondicionar su cuerpo y poder recibir el embrión fertilizado.

La pareja trabajó con un coordinador de FIV para programar una transferencia de embriones, durante la cual el embrión se implantó en el progenitor no biológico, en cuyo cuerpo se desarrolló el feto por el resto del embarazo.

En términos simples, en la FIV recíproca, la madre biológica proporciona el óvulo y el ambiente en el que se fertiliza, y su pareja lleva al bebé durante el embarazo.

El caso de la pareja de Texas no es la primera vez que se utilizan las técnicas de fertilización in vitro recíprocas y sin esfuerzo o la cápsula INVOcell; es sólo la primera vez que se usa con dos mujeres que comparten un embrión.

Típicamente, estas técnicas se utilizan para una sola mujer. Sin embargo, en este caso, los médicos aprovecharon las metodologías para permitir que ambas madres estuvieran involucradas en el proceso de embarazo.

Referencia: INVO Procedure: Minimally Invasive IVF as an Alternative Treatment Option for Infertile Couples. Scientific World Journal, 2012. https://dx.doi.org/10.1100%2F2012%2F571596

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