Por ser animales esquivos que se alimentan con poca frecuencia, resulta desafiante estudiar los hábitos de alimentación naturales de las serpientes. Como resultado, la comprensión científica de la ecología dietética de las serpientes sigue siendo notablemente superficial.

En este contexto, un equipo de científicos de la Universidad de Western Cape y la Universidad de Witwatersrand, en Suráfrica, realizó una investigación orientada a comprender cómo la alimentación y la competencia por los recursos impulsan la rivalidad entre las cobras.

Comportamiento poco entendido

En enero de 2018, en el desierto de Kalahari de Sudáfrica, los investigadores encontraron una gran cobra macho devorando a otro macho más pequeño de la misma especie. Sorprendidos por el hecho, decidieron investigar cuán común y generalizado era el canibalismo en las cobras.

En todos los eventos de canibalismo que los investigadores presenciaron, tanto la presa como el depredador fueron machos.

Si bien se sabe que las cobras se alimentan de otras especies de serpientes, llegando a representar hasta un tercio de su dieta, los casos registrados en que estos especímenes se comen a individuos de la misma especie, han sido extremadamente raros y tratados como un comportamiento aberrante.

Para recopilar informes sobre el comportamiento de caza de estos reptiles salvajes, los investigadores revisaron información de informes científicos, publicaciones menores y divulgaciones de varios medios sociales.

Se conocen unas 30 especies de cobra en África y Asia, pero los investigadores limitaron el estudio a seis especies del género Naja: la cobra de Anchieta (N. anchietae), la cobra hocicuda (N. annulifera),  la cobra del cabo (N. nívea), la cobra escupidora de Mozambique (N. mossambica), la cobra cebra escupidora (N. nigricincta) y la cobra del bosque marrón (N. subfulva).

Los resultados de su análisis de datos mostraron que los seis tipos de cobras estudiados perseguían y se alimentaban de otras serpientes (opiofagia), llegando a representar entre el 13 y el 43 por ciento del total de su dieta, lo que demuestra que esta práctica está filogenéticamente extendida en el grupo.

Los resultados de esta investigación revelan que el canibalismo entre las cobras es una práctica más común de que lo que se pensaba.

Más aún, los investigadores encontraron que, a excepción de la cobra cebra escupidora, las especies estudiadas se comían a miembros de su propia especie en un orden del 12,5 por ciento de todos los elementos de presa en el estudio.

Un asunto de machos

Debido a que todas las especies de cobra comparten dietas similares, los científicos piensan que el canibalismo podría ser una característica compartida por más especies de cobra.

En todos los eventos de canibalismo que los investigadores presenciaron, tanto la presa como el depredador fueron machos, lo que sugiere que esto podría impactar la competencia intrasexual.

Esta observación plantea la cuestión de si el canibalismo evolucionó a partir de un comportamiento combativo macho-macho, pero los autores del estudio señalan que para tener una comprensión completa en este punto se requerirá de más investigación.

Referencia: The underappreciated extent of cannibalism and ophiophagy in African cobras. Ecology, 2018. https://doi.org/10.1002/ecy.2522.

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