A veces descrito como un dinosaurio con plumas, el espécimen Archaeopteryx, descubierto por primera vez en la región bávara del sur de Alemania en el año 1861, se conoce como el “eslabón perdido” entre los dinosaurios y las aves.

Solamente se han encontrado 12 ejemplares de este género y todos provienen del periodo Jurásico tardío, de aproximadamente unos 150 millones de años. Luego de más de siete años de investigación, un equipo internacional de científicos ha establecido la existencia de una nueva especie: el Archaeopteryx albersdoerferi.

Más cerca de las aves

En los restos fósiles conocidos como “muestra número ocho”, uno de los 12 representantes conocidos de Archaeopteryx, los investigadores realizaron el primer estudio de microtomografía de sincrotrón, una forma de análisis de rayos X tridimensional, que permitió la visualización de los huesos y dientes del fósil desde todos los puntos de vista, incluyendo su estructura interna.

El equipo descubrió que este fósil está físicamente mucho más cerca de las aves modernas que de los reptiles.

Los autores del estudio apuntaron que esta técnica era el único método científico disponible para analizar estos restos debido a su condición: los huesos altamente fragmentados que están parcial o completamente ocultos por la piedra caliza.

Al diseccionar digitalmente el fósil, los científicos encontraron que este espécimen difería de todos los demás: poseía adaptaciones esqueléticas que habrían resultado en un vuelo mucho más eficiente.

El equipo descubrió que este fósil está físicamente mucho más cerca de las aves modernas que de los reptiles. Los investigadores indican que la muestra tiene suficientes diferencias evolutivas para ser considerada como nueva especie separada.

Algunas de las características esqueléticas diferenciadoras del Archaeopteryx albersdoerferi incluyen huesos huecos delgados y una gran área de unión de los músculos al timo, la fusión de huesos craneales, diferentes fajas pectorales y elementos de alas, así como una configuración reforzada de huesos carpales y metacarpianos. Además, la nueva especie tiene menos dientes que sus parientes anteriores.

Los investigadores indican que la muestra tiene suficientes diferencias evolutivas para ser considerada como nueva especie separada.

Una especie más joven

Estas características son más comunes en las aves voladoras modernas y están ausentes en las especies más antiguas como el Archaeopteryx lithographica, cuyas características se asemejan más  a los reptiles y dinosaurios.

Los expertos hicieron el análisis geoquímico de la roca que envuelve el fósil a fin de determinar la edad del espécimen, encontrando que, en comparación con las otras muestras, es aproximadamente medio millón de años más joven, una diferencia de edad que resultó un factor clave para describir a la llamada “muestra número ocho” como una nueva especie.

El investigador John Nudds, catedrático en la Escuela de Ciencias de la Tierra y del Medio Ambiente de la Universidad de Manchester y coautor del estudio, se refirió al trabajo realizado y comentó:

“En pocas palabras, hemos descubierto en qué se desarrolló el Archaeopteryx lithographica, es decir, en un ave más avanzada, mejor adaptada al vuelo, y hemos descrito esto como una nueva especie de Archaeoptérix.”

Referencia: The first specimen of Archaeopteryx from the Upper Jurassic Mörnsheim Formation of Germany. Historical Biology, 2018. https://doi.org/10.1080/08912963.2018.1518443

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