Todos los obstetras saben que ningún parto es idéntico al anterior; sin embargo, los modelos médicos en torno a la fisiología femenina se sustentan en la idea de que la pelvis femenina tiene una forma típica. En este sentido, la literatura médica tradicional se basa en modelos desarrollados en función a mujeres europeas.

Sobre este tema, un equipo de investigadores ha demostrado que el canal de parto de las mujeres puede ser más diverso de lo que se cree. En pocas palabras, se tienen evidencias de que la fisiología pélvica femenina es más variada y compleja de lo que se pensaba.

Para llegar a esta conclusión, Lia Betii, de la Universidad de Roehampton, en el Reino Unido, junto a Andrea Manica, ecóloga evolutiva de la Universidad de Cambridge, se dedicaron a analizar la pelvis de 348 mujeres procedentes de 24 etnias distintas alrededor del mundo.

El dilema obstétrico es puesto en tela de juicio

Específicamente, los 348 restos analizados se correspondían a personas provenientes de distintos continentes, en diferentes etapas de la historia, desde la antigüedad, hasta la modernidad.

Al respecto, se esperaría que estos restos reflejarían evidencias de lo que se denomina dilema obstétrico. El dilema obstétrico se trata de un planteamiento que reza que la pelvis de las mujeres representa un compromiso evolutivo entre dos presiones competitivas: caminar de forma erguida y la posibilidad de dar a luz crías con grandes cráneos.

A medida que los homínidos desarrollaron la bipedestación, el canal de parto fue haciéndose más pequeño; al mismo tiempo, los homínidos empezaron a desarrollar cráneos cada vez más grandes, por lo que se requería de un área pélvica de mayor tamaño; esto se traduce en un choque de fuerzas evolutivas. Por tanto, el trabajo de parto de los humanos y de sus antepasados, se hizo cada vez más compleja, a diferencia de los primates no humanos que dan a luz sin mayores dificultades.

En este sentido, en el ser humano se desarrollaron adaptaciones evolutivas únicas que resolverían hasta cierta medida, el dilema obstétrico; a saber, la rotación neonatal, la reducción del tiempo de gestación, el nacimiento de crías poco desarrolladas, un cráneo maleable y la obtención de asistencia durante el parto.

No obstante, esto no fue lo que encontraron las investigadoras; más bien se demostró que el canal de parto puede variar dependiendo del origen étnico de las mujeres; esto representa un indicio de que existen patrones distintos respecto a la pelvis femenina que difieren del modelo tradicional basado en mujeres europeas.

Los resultados muestran variaciones en el canal de parto según el origen étnico

Tal como se observa, el canal de parto puede tener una forma totalmente de acuerdo a la mujer. Créditos: Lia Betti.

Tal como vemos, los planteamientos derivados del dilema obstétrico indican que el canal de parto representa un compromiso evolutivo entre una pelvis angosta y una capacidad de locomoción eficiente un canal ancho y obstétricamente suficiente; esto implicaría limitaciones funcionales a la hora de dar a luz.

Sin embargo, de acuerdo a las investigadoras, esto no tiene por qué ser correcto en todos los casos. Según los resultados, las poblaciones del África subsahariana muestran canales de parto de mayor profundidad; por su parte, los nativos americanos muestran canales de parto de mayor amplitud.

En la misma línea, las mujeres provenientes de Asia, Europa y el norte de África, se encuentran en el medio de este espectro, mostrando formas más ovales en la entrada del canal en regiones donde las temperaturas son bajas.

Al respecto, se cree que estas variaciones se corresponden con un proceso aleatorio en el que los canales de parto se fueron haciendo más pequeños en algunas poblaciones en atención a la disminución de la diversidad genética. Este fenómeno sería responsable del 43,5% de las variaciones observadas en el canal de parto humano.

Finalmente, las investigadoras concluyen que estos resultados desafían la percepción tradicional sobre la pelvis femenina y el canal de parto; en última instancia, los resultados reflejan cómo el organismo humano no siempre puede ser clasificado en función de categorías exclusivas.

Referencia: Human variation in the shape of the birth canal is significant and geographically structured, (2018). https://www.doi.org/10.1098/rspb.2018.1807

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