Nuestros ojos parpadean de manera diferente según el contexto y la edad. En promedio, los adultos parpadean unas 15 veces por minuto, mientras que los bebés lo hacen con mucha menos frecuencia, tan sólo dos o tres veces por minuto y en ocasiones, algunos bebés parpadean tan poco como una vez por minuto.

Ciertamente la baja frecuencia con que parpadean los bebés ha sido tema de muchos debates, pero hay consenso en que este extraño comportamiento puede revelar información sobre los cerebros de estos pequeños.

Una mejor comprensión

Esto se debe a que el parpadeo está regulado por la dopamina del cerebro, uno de los neurotransmisores que permite que las células del cerebro se comuniquen. Por lo tanto, estudiar el parpadeo en los bebés podría ayudarnos a comprender mejor el papel de este importante neurotransmisor en los más pequeños.

Investigaciones previas han demostrado la relación entre la dopamina y el parpadeo, ya que las condiciones o los medicamentos que afectan a la dopamina también cambian las tasas de parpadeo.

Los bebés parpadean tan sólo dos o tres veces por minuto y en ocasiones, algunos bebés parpadean tan poco como una vez por minuto.

Las personas con esquizofrenia, una condición causada, al menos en parte, por exceso de dopamina, parpadean con más frecuencia; por el contrario, en personas que padecen enfermedad de Parkinson, donde las neuronas productoras de dopamina mueren, el parpadeo disminuye notablemente.

Pero la dopamina también subyace a un conjunto diverso de otras funciones, desde el control de los movimientos y los niveles hormonales hasta el aprendizaje y la motivación.

Por lo tanto, las tasas de parpadeo de los bebés pueden revelar algo sobre el desarrollo del sistema de dopamina.

El propósito de parpadear

El parpadeo espontáneo es diferente del parpadeo reflexivo, que sirve para proteger el ojo de un golpe de un objeto externo, y del parpadeo voluntario, que hacemos a propósito.

Incluso en adultos, el propósito del parpadeo espontáneo no está claro. En general, se piensa que extiende las lágrimas sobre la superficie del ojo para mantenerlo lubricado, a la vez que elimina el polvo y otros irritantes.

Pero los investigadores indican que eso no es todo. Parpadeamos con más frecuencia de lo necesario para mantener los ojos húmedos, por lo que el parpadeo también debe tener otras funciones.

Estudiar el parpadeo en los bebés podría ayudarnos a comprender mejor el papel de la dopamina en los cerebros de los más pequeños.

Se ha propuesto que una de las funciones del parpadeo es aliviar la tensión, de manera similar a la inquietud y el movimiento nervioso de los dedos. Otros estudios sugieren que el cerebro toma un descanso cuando parpadeamos; pero el parpadeo también puede desempeñar un papel indeterminado en el lenguaje corporal.

Enfocando a los más pequeños

No obstante, y desde la perspectiva de que la función principal del parpadeo es mantener los ojos lubricados, los investigadores han propuesto que los bebés parpadeen menos que los adultos porque sus pequeños ojos no necesitan tanta lubricación.

Otra idea es que los bebés, con su nueva visión, tienen que trabajar arduamente para obtener toda la información visual que necesitan, lo que los lleva a parpadear menos.

En complemento, se ha sugerido que la reducción en la tasa de parpadeo en los recién nacidos se debe a un sistema de dopamina subdesarrollado.

La investigadora Leigh Bacher, profesora de psicología en la Universidad Estatal de Nueva York, señala que estas propuestas no son excluyentes, por lo que existe la posibilidad de que en más o menos medida, justifiquen la baja frecuencia con que parpadean los bebés.

Referencia: Factors Regulating Eye Blink Rate in Young Infants. Optometry and Vision Science, 2010. DOI: 10.1097/OPX.0b013e3181d951b2

Más en TekCrispy