Representación del virus del Sika.

Cuando pensamos en un virus, solemos imaginarnos una estructura totalmente esférica; en este sentido, solía pensarse que la forma de los virus es perfectamente simétrica. Sin embargo, a la par del descubrimiento de la forma esférica de los electrones, un equipo de científicos ha descubierto que los virus no son tan redondos como se pensaba.

Este descubrimiento podría implicar ciertos cambios en el área de la virología, afectando la forma en la que se estudian estos microorganismos, además de modificar los tratamientos empleados para tratar las infecciones virales.

Se descarta la idea de que todos los virus tienen una forma esférica

Desde los años 50, se consideraba que los virus tienen una forma esférica. Específicamente, se creía que estos microorganismos tenían una forma icosaédrica; esto quiere decir que se conforman por 20 caras de forma triangular que se distribuyen de forma concéntrica sobre la superficie.

Esta forma geométrica fue inferida a partir de la comprensión del proceso de replicación proteica; en vista de que los virus se desarrollan en función de múltiples copias idénticas de la misma estructura de proteínas, los científicos asumieron que estas copias se juntaban formando una forma totalmente simétrica.

Más adelante, en la medida en la que los virus fueron observados bajo el microscopio, esta creencia respecto a su esfericidad se afianzó; no obstante, como veremos más adelante, los científicos estaban ignorando ciertos elementos. Al analizar de cerca los flavivirus, dentro de los que se incluyen el virus del Zika y del Dengue, se descubrió que su forma es asimétrica. De acuerdo a una investigación reciente, algunos virus no tienen una forma esférica, sino que en uno de sus lados se pueden observar ciertas protuberancias.

Algunos virus tienen una forma asimétrica

Tal como lo indican los resultados, la forma de algunos virus puede no ser tan esférica como se pensaba.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores emplearon la técnica de microscopía crioelectrónica; a partir de esto, se lograron desarrollar modelos en tercera dimensión de alta resolución de un flavivirus.

En otras palabras, los investigadores congelaron muestras del virus, logrando apreciar detalles de este a niveles atómicos. Específicamente, se le prestó especial atención al virus de Kujin, un subtipo del virus del Nilo Oriental, en diferentes etapas de maduración. De esta manera, tanto en su forma madura como inmadura, se observaron protuberancias a un lado del microorganismo; de esta manera, se desechó la idea de la perfecta simetría de los virus.

Al analizar el fenómeno, los investigadores descubrieron que estas protuberancias se desarrollan cuando un virus inmaduro brota dentro de otro virus, cuando están en el interior de las células huésped. Así, cuando las proteínas de la membrana externa del nuevo espécimen luchan por cerrar la brecha, se desarrolla una forma asimétrica en la superficie del virus.

Asimismo, se observó que los virus jóvenes tenían nucleocápsides localizadas de estructura irregular; es decir, en estos microorganismos, su núcleo se localiza cerca de la cubierta externa, en lugar del centro. Posteriormente, a medida que el virus va madurando, el núcleo se reposiciona hacia el centro.

Finalmente, los investigadores aseguran que estas protuberancias ofrecen pistas respecto al proceso de infección viral; esto pudiese cambiar la forma en la que se abordan este tipo de enfermedades. Esto cobra especial importancia a la hora de desarrollar antivirales que interfieran con el ensamblaje inicial de los virus.

Referencia: Flaviviruses have imperfect icosahedral symmetry, (2018). https://doi.org/10.1073/pnas.1809304115

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