Los resultados de un estudio realizado por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad Estatal de Florida sugieren que la exposición a la nicotina en los hombres podría conducir a deficiencias cognitivas en sus hijos y nietos.

La investigación descubrió que la adición de nicotina en ratones machos provocó cambios epigenéticos en los genes de las células espermáticas que podrían impactar en vías clave del desarrollo neurológico.

La descendencia inmediata de estos ratones machos expuestos a la nicotina mostró hiperactividad, déficit de atención y problemas cognitivos que son típicos de los que se encuentran en el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) y el trastorno del espectro autista en los seres humanos.

La nicotina afectó áreas del cerebro que controlan el comportamiento, el movimiento voluntario, la personalidad y el aprendizaje de la descendencia.

Los nietos de los padres expuestos a la nicotina también demostraron deficiencias de aprendizaje, lo que sugiere que al menos algunos de los efectos perjudiciales relacionados con la nicotina pueden transmitirse de generación en generación.

Efecto de la nicotina en la descendencia

Para investigar los efectos de la nicotina paterna en las crías, el equipo de investigadores expuso a ratones machos en edad reproductiva a dosis de 200 microgramos por mililitro de nicotina en el agua potable por 12 semanas.

Posteriormente, emparejaron a estos ratones machos adictos a la nicotina con ratones hembras que no habían estado expuestos a la sustancia.

Los resultados del estudio revelan que alternativas como los cigarrillos electrónicos no son un sustituto inteligente.

Los investigadores encontraron que los ratones adictos a la nicotina y dos generaciones de su descendencia tenían déficits de comportamiento en el aprendizaje y la atención, en comparación con un grupo control de ratones que no habían estado expuestos a ninguna nicotina.

La primera generación de ratones también mostró déficits físicos centrados en el cerebro, específicamente en el cuerpo estriado y la corteza frontal, áreas del cerebro que controlan el comportamiento, el movimiento voluntario, la personalidad y el aprendizaje, así como déficits en sus receptores de dopamina.

Además, los investigadores encontraron modificaciones en el ADN de los ratones machos originales expuestos a la nicotina, lo que sugiere que los efectos negativos de la nicotina pueden transferirse genéticamente.

Si bien los fenotipos de hiperactividad y déficit de atención evidentes en los ratones de primera generación no se transmitieron a su descendencia, los ratones machos de segunda generación mostraron déficits en el aprendizaje.

Más perjudicial de lo que se pensaba

Los efectos perjudiciales relacionados con la nicotina pueden transmitirse de generación en generación.

El Dr. Pradeep G. Bhide, profesor en el Departamento de Ciencias Biomédicas de la Universidad Estatal de Florida y coautor del estudio, se refirió a los resultados y comentó:

“Creo que los hallazgos de nuestro estudio pueden ser extrapolados a los humanos. Los médicos pueden no advertir a los hombres que fumar puede tener una repercusión negativa en su hijo por nacer, incluso si la madre nunca fumó, pero eso es precisamente lo nuestro estudio pone en primer plano”.

Los autores del estudio expresan que esta investigación es especialmente pertinente debido al incremento del uso de los cigarrillos electrónicos, que se comercializan como una posible alternativa “más segura” y, a veces, “más saludable” a fumar cigarrillos.

Pero los resultados de esta investigación sugieren que la nicotina contenida en los cigarrillos podría ser incluso más perjudiciales para nuestra salud de lo que pensábamos originalmente, y revela que alternativas como los parches de nicotina y los cigarrillos electrónicos no son un sustituto inteligente.

Referencia: Nicotine exposure of male mice produces behavioral impairment in multiple generations of descendants. PLOS Biology, 2018. http://dx.doi.org/10.1371/journal.pbio.2006497

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