A principios de este mes, Bloomberg publicó un informe que intensificó el turbio escenario político entre Washington y Pekín, al asegurar que China había implantado microchips en los servidores utilizados por empresas de EE.UU como Apple y Amazon, con el objetivo de realizar labores de espionaje en suelo estadounidense.

Aunque Amazon, Apple, e incluso el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) de EE.UU negaron este informe, Bloomberg publicó una segunda historia, esta vez asegurando que China habría implantado chips de espionaje en hardware de Ethernet, afectando a varias compañías de telecomunicaciones del país.

Al parecer, en ambos casos, la manipulación de hardware habría sido ejecutada por la firma china Super Micro, cuyos servidores eran utilizados por las empresas estadounidenses en cuestión. Ahora, esta compañía ha respondido a las acusaciones, afirmando que hará una revisión de sus productos de hardware a fin de hallar cualquier prueba de manipulación maliciosa de chips.

En un documento enviado a sus clientes, Super Micro aseguró:

A pesar de la falta de pruebas de que exista un chip de hardware malicioso, estamos llevando a cabo una revisión complicada y que requiere mucho tiempo para seguir abordando el artículo.

El informe de Bloomberg de principios de este mes citó al menos a 17 fuentes de organismos de inteligencia y otras compañías, quienes afirmaron que cerca de 30 empresas fueron afectadas por la manipulación de hardware de parte de Super Micro, ordenada por el Gobierno de China.

El medio estadounidense se ha mantenido firme en su postura desde entonces, revelando que tuvo más de un año de preparación antes de divulgarlo. Aunque los expertos en seguridad de EE.UU y el Reino Unido han afirmado que no es posible que tal manipulación haya ocurrido frente a sus ojos, lo cierto es que todavía queda mucha tela que cortar y la duda sigue en los titulares en relación a este tema.

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