Para Julian Assange, fundador de WikiLeaks, el destino continúa siendo incierto. En julio pasado, Lenin Moreno, presidente de Ecuador, dio las primeras señales de una salida negociada con el gobierno británico sobre el asilo político que actualmente tiene Assange en la embajada de Ecuador en Londres.

Recordemos que Assange está refugiado en dicho organismo desde hace 6 años, y la incertidumbre en torno a su futuro radica en el hecho de que sean garantizados sus derechos humanos y el debido proceso legal.

Ahora, el grupo de abogados de Assange, liderado por Baltasar Garzón, ha presentado una acción de protección en Quito, con el objetivo de evitar que sean aplicadas las medidas de comportamiento en la embajada de Ecuador en Londres.

Según el diario El Comercio, el documento lleva por nombre ‘Protocolo especial de visitas, comunicaciones y atención médica al señor Julian Paul Assange’, y Garzón ha revelado que dicho protocolo atenta contra la vida del hacker australiano y sus derechos fundamentales. Al parecer, el caso será presentado ante un tribunal la semana entrante, mientras que el documento de protesta debe ser contestado por un juez en aproximadamente 48 horas.

Desde hace un buen tiempo, Assange permanece en constante aislamiento, al menos en lo que se refiere al acceso a Internet para el asilado en la embajada ecuatoriana, e incluso se le ha amenazado con confiscarle su mascota, un gato, en caso de que no le proporcione los cuidados necesarios.

Por su parte, WikiLeaks ha manifestado constante apoyo a su líder, asegurando que los derechos humanos de Assange están en constante violación por parte de las autoridades de la embajada, negándole incluso la visita a la asesora principal de la organización Human Rights Watch, Dinah PoKemper.

Según la BBC, el protocolo especial del que habla Garzón en su documento de protesta consiste en lo siguiente:

  • Todo visitante que quiera ver a Assange, incluyendo periodistas y abogados, es interrogado sobre detalles políticos y privados, como números telefónicos y códigos de seguridad de sus smartphones u otros dispositivos.
  • Toda información obtenida a partir del protocolo puede ser divulgada con otras agencias de inteligencia.
  • La embajada puede tener control sobre los bienes de Assange y de sus visitantes sin ningún tipo de orden judicial y ponerlas en manos del gobierno británico.

En caso de que Assange termine en manos de las autoridades del Reino Unido, es probable que sea enviado a EE.UU donde se le acusa  de innumerables cargos por filtrar información que puso en evidencia a las agencias de espionaje del país norteamericano.

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