Uno de los organismos vivos de mayor magnitud en el planeta se llama Pando; en apariencia, este ser vivo puede parecer un enorme bosque de álamos temblorosos, sin embargo, se trata de un solo organismo formado por miles de clones del mismo árbol, unidos gracias a una extensa red de raíces.

En pocas palabras, puede decirse que Pando es un organismo clonal, una colonia de árboles surgidos de un solo individuo. En este sentido, se trata de una de las más extraordinarias maravillas de la naturaleza; sin embargo, gracias a la acción del hombre, Pando está muriendo.

Pando es el organismo vivo más antiguo del planeta

Pando está conformado por aproximadamente 47.000 árboles de álamo tembloroso genéticamente idénticos que se encuentran unidos por una red de raíces que datan de hace unos 80.000 años. Este maravilloso bosque está ubicado en Utah, en los Estados Unidos. En particular, tiene un peso de 5.9 millones de kilogramos, cubriendo 43 hectáreas de terreno, en el Bosque Nacional Fishlake de Utah.

A grandes rasgos, pudiese pensarse que se trata de un simple bosque compuesto por muchos árboles, pero la realidad es mucho más compleja. Los álamos temblorosos son unos árboles bastante particulares que se reproducen asexualmente, gracias a su red de raíces subterráneas. Por tanto, cada vástago forma parte de esta red de raíces particulares; esto significa que es poco probable que estos árboles tengan una composición genética individual.

Por el contrario, los álamos temblorosos forman parte de colonias clonales de tallos con una composición genética idéntica, denominadas como ramets. En este caso, Pando, cuyo significado en latín es “Me extendí”, se corresponde con la colonia clonal de este tipo, de mayor tamaño hasta la fecha. No por nada se le conoce como el Gigante Tembloroso.

Dadas las peculiaridades de este organismo, un equipo de investigadores se han dado a la tarea de estudiarlo; pero los resultados no son para nada esperanzadores. Más bien, se ha descubierto que Pando ha estado deteriorándose durante los últimos 30 o 40 años, ya que, al no producirse suficientes tallos jóvenes que reemplacen a los viejos, el proceso de regeneración de esta colonia clonal se ha ido viniendo a pico.

La actividad humana está acabando con Pando

Así ha ido progresando el deterioro de Pando. Créditos: Rogers & McAvoy/PLOS One.

En particular, los resultados de la investigación demuestran que Pando ha venido deteriorándose progresivamente; esto se debe a que su proceso de regeneración se ha visto afectado por la escasa producción de tallos jóvenes. La causa más probable de este detrimento tiene que ver con los animales silvestres que se están comiendo los tallos con mayor rapidez de lo que estos crecen.

Aun así, la responsabilidad de este fenómeno recae totalmente sobre el ser humano. Esta situación no es tan novedosa como se cree; por lo tanto, en el pasado se han llevado a cabo iniciativas para cercar el bosque e impedir el ingreso de los animales que devoran los tallos. No obstante, las estrategias se han ejecutado de forma inadecuada y no se ha hecho seguimiento de la iniciativa; por ende, la mayor parte del bosque permanece desprotegida. Esto demuestra que el ser humano es incapaz de gestionar adecuadamente la fauna y la vida silvestre.

¿Qué podemos hacer?

El ser humano ha sido incapaz de proteger a Pando de la acción de los ciervos. Créditos: Lance Oditt.

Tal como vemos, las iniciativas han producido resultados decepcionantes, ya que ha sido imposible impedir que los ciervos ingresen al bosque para comer los tallos jóvenes. Adicional a la falta de protección, el ser humano es responsable del aumento de la presencia de ciervos, cuyas poblaciones se han incrementado significativamente en la región.

De esta manera, al eliminar los depredadores naturales de los ciervos, como los lobos y los osos, las poblaciones se ciervos han ido en aumento. En síntesis, el ser humano ha alterado de tal forma el ecosistema, que muchos organismos se están viendo afectados y lo peor de todo, es que hemos sido incapaces de proteger la naturaleza.

Finalmente, los investigadores sugieren que dadas las características de la situación, es necesario darle un tiempo a Pando para que los tallos jóvenes se hagan lo suficientemente robustos como para que sobrevivan al pastoreo de los ciervos; para lograr esto, pudiesen implementarse cercas temporales que mantengan a raya estos animales, además de permitir el acceso controlado a cazadores profesionales a fin de reducir el número de ciervos.

Referencia: Mule deer impede Pando’s recovery: Implications for aspen resilience from a single-genotype forest, (2018). https://doi.org/10.1371/journal.pone.0203619

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