Los conflictos bélicos entre las naciones más poderosas del mundo hace mucho tiempo que dejaron de limitarse a la confrontación física en el campo de batalla. El desarrollo tecnológico sostenido de los últimos años ha potenciado los ataques informáticos y las labores de espionaje a través de hackers. Redes sociales, plataformas de Internet, aplicaciones, etc. Todo puede ser manipulado.

En el caso de un organismo como la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) que cuenta con sus propias estrategias informáticas a fin de evitar cualquier ataque, no todo está saliendo como se desea. Desde que el pasado 31 de agosto la alianza que lidera EE.UU creó un centro de operaciones en Bélgica, sus aliados han ofrecido sus amplias capacidades en este campo.

Un nuevo informe de Reuters ha revelado que la OTAN creará su propio centro de comando de seguridad informática, el cual será inaugurado en 2023. Durante una conferencia del organismo, Wolfgang Renner, General de División de la OTAN, aseguró que las amenazas informáticas recién están comenzando, asegurando que ya la organización ha ido más allá de la prevención y la protección.

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Según la Agencia de Información y Comunicación de la OTAN, las redes informáticas y comunicativas de la institución se enfrentan mensualmente a todo tipo de intentos de ataque. Al parecer, los expertos aliados de la organización afirman que Corea del Norte, Rusia y China, están llevando a cabo labores de espionaje a través de software, malware y otras armas de piratería en la red.

El objetivo del centro de comando de seguridad informática de la OTAN es coordinar la disuasión de ataques, a través de un equipo de profesionales militares y del sector tecnológico. El informe plantea que el centro podría utilizar armas informáticas para neutralizar ataques de misiles enemigos, destruir redes de ordenadores, combatir defensas aéreas, etc.

En todo caso, todavía falta mucho para que la OTAN se convierta en un actor de importancia en el campo de la seguridad informática. Además, aún falta definir los criterios que activarían una defensa colectiva de los países miembros ante un ataque.

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