El director ejecutivo de la compañía, Sundar Pichai, describió al mercado chino como “importante para explorar” en un evento de la revista Wired y añadió que la gigante tecnológica planea reingresar al país con un motor de búsqueda y un producto orientado a las noticias.

Sin embargo, la manera en cómo Pichai habló sobre el proyecto expresa que se encuentra en una etapa muy temprana  en la que quieren “saber cómo sería si Google estuviese en China”. “Es muy pronto, no sabemos si debamos o podamos hacer esto en China, pero sentimos que es importante explorarlo. Creo que es importante para nosotros dado lo importante del mercado y cuántos usuarios hay allá”, describió Pichai.

Estas declaraciones marcan la primera vez que Google hace referencia en público sobre un proyecto en China, el cual ha venido sonando en estos últimos meses bajo el nombre de Dragonfly, y que ha generado tanta polémica alrededor.

Google, en pro de la censura

Desde el pasado agosto, el mundo pudo conocer los planes de Google para expandirse en China con Dragonfly, un motor de búsqueda al servicio del Partido Comunista que censurará todo tipo de información sensible y que además podría enlazar las búsquedas con los teléfonos de los usuarios.

Hasta ahora, la información que se conocía al respecto era extraoficial, con información suministrada por The Intercept, medio que fue el primero en dar a conocer los planes de Google, los cuales levantaron escozor por parte de los empleados de la compañía, quienes han solicitado conocer más acerca de este motor de búsqueda.

No fue sino hasta septiembre que Google confirmó la existencia del proyecto ante el Congreso de los Estados Unidos, sin ofrecer detalles al respecto. El jefe de privacidad de Google, Keith Enright, expresó entonces que no estaba claro sobre lo que está dentro o fuera del alcance del proyecto.

Más adelante, una filtración de una transcripción publicada por The Intercept que revelaba la conversación de Ben Gomes, director del motor de búsqueda de Google, con un equipo de empleados responsables de llevar el proyecto a cabo, en la que les pedía concentrarse “en lo que queremos habilitar”.

Dragonfly provocó, incluso, la renuncia de Jack Poulson, un científico de investigación de la compañía por considerarlo un producto “antiético” tanto para la sociedad como para los valores de la empresa, tildándolo además de estar diseñado para satisfacer las demandas del gobierno chino.

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