Aunque no hay una definición estricta de lo que significa ser vegano, el principio básico es evitar los productos derivados de animales. Existen dos vertientes principales: los veganos dietéticos, que evitan alimentarse con productos de origen animal, y los veganos éticos, que evitan no sólo alimentarse, sino hacer uso de cualquier producto cuya manufactura provenga o esté asociada a fuentes animales.

En ambos casos alejarse realmente de cualquier cosa que se derive de animales puede ser mucho más complicado de lo que parece. Muchos veganos evitan comer miel porque se le considera un producto animal, pero la contribución de una abeja a nuestra dieta va mucho más allá del dulce almíbar.

Apicultura migratoria

Tal es el caso de los aguacates y las almendras que, si bien definitivamente no son animales, su producción depende de colonias de abejas se envían de una granja a otra para ayudar a polinizar grandes cantidades de frutas y verduras, y con ello maximizar los rendimientos.

Para aprovechar al máximo cada árbol los agricultores recurren a la apicultura migratoria.

Las almendras, un ingrediente ampliamente consumido por los veganos es un buen ejemplo. Los árboles florecen durante aproximadamente una semana, y sólo las flores que son polinizadas pueden producir una nuez.

Para aprovechar al máximo cada árbol, y debido a que las abejas son cada vez más escasas, las granjas contratan colmenas de abejas que pueden ser transportadas en camiones por largas distancias.

La apicultura migratoria, como se le llama, es definitivamente una práctica que atenta contra el principio vegano, pero es absolutamente vital para mantener a estas plantas produciendo suficientes nueces para alimentar a un mundo vegano.

Explotación de las abejas

Los estudios han demostrado que el transporte de abejas a los mega-huertos en California, por ejemplo, donde las almendras se cultivan en una escala masiva, causa estrés en las abejas, acorta su vida útil y las pone en mayor riesgo de contraer enfermedades.

La apicultura migratoria es ampliamente utilizada en el cultivo de aguacates.

Pero la apicultura migratoria no sólo aplica para los cultivos de almendras; los aguacates, las cebollas y los pepinos son sólo algunos de los vegetales que también dependen de las abejas transportadas para su producción.

Teniendo esto en mente, se podría afirmar que, debido a la contribución decisiva de la apicultura migratoria en su producción, alimentos como las almendras y los aguacates deberían ser considerados como resultado de la explotación animal, lo que abiertamente desafía el principio vegano.

Por lo tanto, una persona que ha adoptado este estilo de vida y aún consume estos alimentos podría considerarse como un hipócrita.

Pero Dominika Piasecka, portavoz de The Vegan Society no está de acuerdo con este enfoque y manifiesta:

“Los veganos evitamos el uso de animales en la medida de lo posible. Somos conscientes de que muchas formas de cultivo implican un daño indirecto para los animales, pero desafortunadamente no es posible ni factible evitar la destrucción de otros animales en la mayoría de los cultivos en este momento”.

Referencias:

Honey bee (Apis mellifera) colony health and pathogen composition in migratory beekeeping operations involved in California almond pollination. Plos One, 2017. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0182814

Migratory management and environmental conditions affect lifespan and oxidative stress in honey bees. Scientific Reports, 2016. https://doi.org/10.1038/srep32023

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