En el mundo de la informática, los errores de software suelen ser llamados “bugs”; esto, traducido al español, significa “insectos”. Al respecto, las personas pudiesen pensar que esto se debe a lo fastidiosos que pueden resultar los insectos, tal como los errores de software. Sin embargo, hay un sinfín de otras situaciones que pueden resultar aún más molestas y, a pesar de ello, estos fallos son llamados “bugs”.

Otra historia que ha cobrado fuerza respecto al origen de este curioso término, gira en torno a una anécdota de Grace Hopper, la primera mujer en obtener el título de PhD. en Matemáticas en la Universidad de Yale. No obstante, tal como veremos más adelante, la inclusión del término “bug”, en alusión a un error computacional, data de hace mucho más tiempo atrás en la historia.

La leyenda indica que todo empezó con una polilla dentro de un computador

Así se veía Mark I, la primera computadora programable en la historia.

Grace Hopper es un nombre conocido para todos aquellos que se ufanan ser expertos en informática y computación. Esta mujer, además de haber sido la primera acreedora de un PhD. en matemáticas en Yale, fue quien ayudó en el desarrollo del primer compilador de lenguajes de computadora; también, formó parte del grupo que creó la primera computadora programable del mundo, la Mark I de Harvard.

Como si esto no fuese suficiente, además, Hopper fue la primera mujer en obtener la Medalla Nacional de Tecnología. Tal como vemos, Grace Hopper es una de las mujeres más importantes en lo que respecta a la historia de la programación. Adicionalmente, muchas personas le atribuyen a este personaje, el uso del término “bug” para referirse a un error de software.

Según esta versión de la historia, todo comienza en el año de 1943, cuando Hopper trabajaba para la Marina de los Estados Unidos, en plena Segunda Guerra Mundial. En ese momento, Mark I empezó a presentar una falla; esto podía representar un peligro inminente, por lo que se inició una búsqueda exhaustiva del origen de este error.

Sin embargo, esto no sería una tarea sencilla, ya que la mencionada computadora ocupaba toda una habitación. Tras mucho esfuerzo, Hopper identificó la falla: una polilla había quedado atrapada en el interior de la máquina, afectando su funcionamiento; tras esto, Hopper pegó el cuerpo de este insecto en su cuaderno y escribió una nota fechada con el 9 de septiembre. En la nota se lee: “first actual case of bug being found”; traducido, esto significa “primer caso real de un insecto -o error- encontrado”.

Estas son las anotaciones de Grace Hopper. Créditos: Naval Historical Center/Department of the Navy.

Viéndolo así, cualquiera pudiese pensar que fue Grace Hopper quien acuñó el referido término; no obstante, hay distintas versiones de esta historia que parecen poner en tela de duda su veracidad. Si bien fue ella quien, efectivamente, escribió aquella nota, no hay claridad respecto a quien encontró realmente la polilla o si se trataba de la computadora Mark I o la Mark II, entre otras lagunas de información.

Más allá de todo esto, lo verdaderamente controversial es que no fue ella quien usó por primera vez este término. Como veremos a continuación, para conocer el origen del término “bugs”, debemos remontarnos a la vida de Thomas Alva Edison, el inventor de la bombilla eléctrica.

El verdadero inventor del término “Bugs” fue Thomas Alva Edison

El uso de este término data de finales del siglo XIX.

El diccionario Oxford de la lengua inglesa contiene una definición del término “bug”, en alusión a alguna falla, desde el año de 1889. Ya con este dato es posible desechar la anécdota de Grace Hopper acuñando este concepto. Tal como vemos, desde hace mucho tiempo atrás, otras personas habían estado usando el término “bugs” para referirse a problemas informáticos.

En este sentido, el primer registro que se tiene sobre el uso público de este concepto, lo podemos encontrar en una reseña que se publicó en un periódico sobre Thomas Alva Edison. El texto, que fue escrito por un reportero llamado Pall Mall Gazette, rezaba:

“El Señor Edison informó que había pasado las dos noches anteriores trabajando para corregir un “bug” -error- en su fonógrafo; esta es una expresión que alude a resolver una dificultad, insinúa que algún insecto imaginario se ha colado dentro de la máquina y está causando problemas”.

Aún más, el término “bug” aparece en cartas privadas de Edison desde el año de 1876, más de 10 años antes de que se publicara ese reportaje. Así, en una carta de 1878, Edison comenta sobre fallas tecnológicas argumentando que estas requieren de mucho tiempo de una observación acuciosa, además de estudio y trabajo, antes de lograr un éxito o un fracaso comercial. Con esto, hace una metáfora en relación a cúmulos de errores que se presentan como una infestación de insectos.

Tal como vemos, Edison, además de inventar revolucionarios aparatos tecnológicos en su laboratorio, también acuñó y popularizó el término “bug”, para referirse a fallas tecnológicas. Ahora bien, dada la historia real sobre el origen de la palabra “bugs”, es válido preguntarse cómo es que terminó siendo atribuida a Grace Hopper.

Luego de la anécdota de la polilla, Hopper contó la historia en repetidas oportunidades, argumentando que, desde ese momento, cuando alguna computadora mostraba un error, se decía que tenía “bugs”. Sin embargo, el crédito lo merece Edison.

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En resumen, ya desde finales del siglo XIX, el término “bug” ha estado siendo utilizado para señalar la existencia de un error de funcionamiento y, al igual que la bombilla y otros artefactos que aún en la actualidad continuamos utilizando, su invención debemos atribuírsela a Thomas Alva Edison.

Así que, la próxima vez que la computadora empiece a mostrar errores, podemos imaginarnos a Edison cazando insectos imaginarios para resolver desperfectos eléctricos en sus invenciones.

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