La esclerosis múltiple es una enfermedad que afecta a miles de personas alrededor del mundo; en concreto, se trata de una enfermedad progresiva en la que el sistema inmunológico ataca la cubierta protectora de los nervios, provocando lesiones que afectan al sistema nervioso central; algunos de los síntomas asociados incluyen parálisis, hormigueo y pérdida de la sensibilidad.

Las causas de esta enfermedad aún son desconocidas; sin embargo, de acuerdo a los resultados de una investigación reciente, el microbioma gastrointestinal parece desempeñar un rol importante en el desarrollo de la esclerosis múltiple.

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Las bacterias intestinales parecen estar relacionadas al desarrollo de esclerosis múltiple

Para llegar a esta conclusión, los investigadores, provenientes de diversas instituciones, examinaron a un conjunto de personas diagnosticadas con esclerosis múltiple; tras esto, se descubrió que la flora intestinal parece tener un importante papel en el desarrollo de la enfermedad. En particular, se observó que las células T, un tipo de células del sistema inmunológico que se responsabiliza de las patologías, reaccionan contra una proteína denominada GDP-L-fucosa sintasa.

La GDP-L-fucosa sintasa es una enzima que se forma en las células humanas; sin embargo, también se ha encontrado en las bacterias que componen el microbioma intestinal de las personas diagnosticadas con esclerosis múltiple. En función de esto, los investigadores infieren que las células inmunitarias reaccionan contra estas bacterias en el tracto gastrointestinal; no obstante, después migran hacia el cerebro, causando inflamación al encontrarse con el tipo humano de su antígeno diana.

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Tal como vemos, la salud intestinal es de gran importancia para el resto del organismo.

De acuerdo a los resultados, se tienen evidencias de que, en el microbioma de las personas con esclerosis múltiple existe una bacteria con una enzima determinada que promueve respuestas de ataque del sistema inmunológico. En particular, cuando se activan las células T, algunas de éstas viajan al cerebro, causando inflamación y daños en los tejidos.

La buena noticia es que estos resultados podrían traducirse en tratamientos efectivos. En este sentido, los investigadores se han propuesto probar los elementos inmunoactivos de la enzima GDP-L-fucosa sintasa para desarrollar una estrategia terapéutica para la enfermedad.

Esto implica tomar muestras de sangre de personas con esclerosis múltiple, para luego unir los fragmentos inmunoactivos de la enzima a la superficie de los glóbulos rojos de los pacientes. Posteriormente, al reintroducir la sangre en el organismo, estos fragmentos podrían reentrenar al sistema inmunológico, de forma que no ataque al tejido nervioso.

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Esto, de acuerdo a los investigadores, sería un tratamiento más tolerable para los pacientes, ya que las terapias existentes afectan a todo el sistema inmune; así, si bien detienen el progreso de la enfermedad, debilitan el sistema inmunológico, generando efectos secundarios no deseados bastante graves.

Finalmente, los investigadores destacan la importancia de estos resultados en miras al desarrollo de terapias antígeno específicas; de esta manera sería posible reentrenar al sistema inmunológico para evitar que ataque las células del sistema nervioso.

Referencia: GDP-l-fucose synthase is a CD4+ T cell–specific autoantigen in DRB3*02:02 patients with multiple sclerosis, (2018). https://www.doi.org/10.1126/scitranslmed.aat4301

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