La malaria es una enfermedad infecciosa y altamente contagiosa transmitida por los mosquitos; teniendo en cuenta que esta enfermedad mata a 400.000 personas anualmente, se considera un gran problema de salud pública a nivel mundial.

Por tanto, desde hace mucho tiempo, los científicos se han dedicado a desarrollar vacunas a fin de evitar que la malaria se propague entre las personas. Al respecto, se ha demostrado la efectividad de un nuevo enfoque en el que, tras vacunar a las personas, se bloquea la transmisión de esta enfermedad.

Vacunar a los humanos para proteger a los mosquitos de la malaria

El ciclo de transmisión de la malaria es sencillo: un mosquito portador de la enfermedad pica a una persona y le transmite el parásito; después, otro mosquito no infectado pica a esa persona y el parásito pasa al mosquito. Posteriormente, este mosquito picará a otra persona y la infectará con la enfermedad. De esta manera, toda una comunidad puede terminar infectada en cuestión de semanas.

Sobre la base de esto, se han desarrollado vacunas para evitar que los mosquitos propaguen la enfermedad; en líneas generales, es una estrategia conocida como vacunas bloqueadoras de la transmisión. A partir de este método, los humanos inmunizados transfieren proteínas contra la malaria a los mosquitos cuando son picados, rompiendo el ciclo infeccioso.

Algunas de estas vacunas han mostrado resultados prometedores; sin embargo, aún no han podido ser probadas a gran alcance, ya que se asocian a una eficacia limitada, además de generar efectos secundarios importantes.

No obstante, Jonathan Lovell, un Profesor asociado de Ingeniería Biomédica en la Universidad de Buffalo, parece haber encontrado una solución; así, sobre la base de la nanotecnología, ha puesto a prueba una vacuna que bloquea la transmisión de la malaria.

¿Cómo funciona esta vacuna?

La idea es que la vacuna inmunice tanto a los humanos como a los mosquitos, contra el parásito de la malaria.

Investigaciones previas se han basado en la ingeniería genética y en la unión química de proteínas tóxicas para estimular las respuestas de las vacunas; sin embargo, estos enfoques no han demostrado ser los más adecuados. Por tanto, para mejorar los resultados de esta estrategia, los investigadores desarrollaron un agente inmunológico que induce la producción de anticuerpos contra la malaria.

Posteriormente, cuando los mosquitos pican a la persona inmunizada, adquieren estos anticuerpos y quedan inmunizados contra la enfermedad. Al probar esto con ratones y conejos, se observó que los anticuerpos de una proteína, denominada Pfs25, eran efectivos al bloquear el desarrollo del parásito de la malaria en el organismo de los mosquitos.

Aún más, estudios posteriores demostraron el potencial de la vacuna de bloquear la propagación de la malaria en distintas fases de la infección. De esta manera, se ha demostrado que esta vacuna es eficaz para inmunizar a los humanos contra la malaria y, al mismo tiempo, evitar que los mosquitos se infecten con el parásito.

En pocas palabras, se puede afirmar que la vacuna protege al huésped e inmuniza al agente infeccioso. Por tanto, los investigadores concluyen que el uso de esta vacuna, en conjunto con el uso de mosquiteros y repelentes, además de la eliminación de aguas estancadas, podría ayudar a disminuir la incidencia de la malaria. Finalmente, los investigadores se encuentran trabajando para probar la efectividad de esta vacuna en el ser humano.

Referencia: A malaria vaccine adjuvant based on recombinant antigen binding to liposomes, (2018). https://doi.org/10.1038/s41565-018-0271-3

Más en TekCrispy