Un reciente estudio encontró que un hongo colosal que vive en el subsuelo de un bosque de Michigan en los Estados Unidos, es mucho más grande y antiguo de lo que se sospechaba anteriormente.

Cuando se descubrió a fines de la década de 1980, los científicos estimaron que el hongo tenía una edad de 1.500 años, un peso de 100.000 kilogramos y una extensión de 120.000 metros cuadrados. Estas características realmente fenomenales hicieron que este hongo, perteneciente a la especie Armillaria gallica, sea uno de los organismos más grandes y antiguos que viven en la Tierra.

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Como otros hongos, Armillaria gallica brota diminutos hilos bajo tierra; pero a diferencia de la mayoría de los hongos, estos hilos se fusionan para formar cuerdas del tamaño de un cordón que se extienden grandes distancias en el subsuelo para consumir madera muerta o débil.

Un nuevo análisis

Tres décadas después de su descubrimiento, un equipo de científicos regresó para analizar al gigante enterrado en el bosque de Crystal Falls y, a partir de los nuevos análisis realizados, tanto en el sitio como en el laboratorio, se determinó que el hongo de Michigan es aún más increíble de lo que pensó inicialmente.

Los científicos tomaron 245 muestras de cuerdas remotas y analizaron sus genes, encontrando que el hongo es mucho más grande y antiguo de lo que se pensaba.

Para descubrir qué tan grande era realmente la enorme red subterránea del hongo, los científicos tomaron 245 muestras de cuerdas remotas y analizaron sus genes.

Después de analizar las muestras, los investigadores encontraron que no sólo pertenecían al mismo hongo individual, sino que, según la rapidez con que crecen las hebras subterráneas, el hongo debe tener al menos 2.500 años de antigüedad.

Adicionalmente, los investigadores estimaron que el hongo pesa al menos 400 mil kilogramos y cubre 370 mil metros cuadrados, casi 40 hectáreas.

Baja tasa de mutación

Al secuenciar los genomas de 15 muestras distribuidas uniformemente, los investigadores también pudieron ver cómo el genoma del hongo ha cambiado con el tiempo. Para su sorpresa, encontraron una tasa de mutación muy lenta, con sólo 163 cambios genéticos entre los 100 millones de bases del genoma.

Los lugareños están orgullosos de sus hongos. Cada agosto, en la ciudad cercana de Crystal Falls se lleva a cabo el Humongous Fungus Festival.

No está claro si la razón de esta lenta tasa de mutación es un mecanismo especial para la recuperación del ADN, o si la tasa de cambio es baja porque el hongo está bajo tierra, donde la radiación solar ultravioleta no penetra.

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Ciertamente un ser vivo con estas características tipo resulta intimidante; supera con creces en términos de tamaño a la ballena azul (Balaenoptera musculus), el animal más grande del planeta; sin embargo, no es el ser vivo más colosal del planeta.

El registro pertenece a otro hongo, el basidiomycete Armillaria ostoyae, que se encuentra en los bosques de Blue Mountains de Oregon y fue descubierto en el año 1998. Este monstruoso hongo cubre aproximadamente 9 millones de metros cuadrados y se estima que podría tener una edad entre 2.400 a 8.000 años.

Referencia: Clonal evolution and genome stability in a 2,500-year-old fungal individual. BioRxiv, 2018. https://doi.org/10.1101/377234

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