Nuestro cerebro se ve obligado a procesar una gran cantidad de información constantemente para dar respuestas efectivas a la realidad. Por mucho tiempo, este proceso  ha sido de interés por los científicos; en este caso, el uso de una ilusión óptica representa una tarea ideal para estudiar dicho fenómeno.

Al respecto, investigadores han desarrollado un par de ilusiones perceptivas, una óptica y otra auditiva, que engañan al cerebro haciéndole retroceder en el tiempo para llenar huecos de información que cree que se perdió. De esta manera, se tienen pistas respecto a la representación mental de la información a la que estamos expuestos constantemente.

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El cerebro viaja al pasado para llenar lagunas de información

El proceso a partir del cual nuestro cerebro retrocede en el tiempo a fin de llenar lagunas de información, se conoce como postdicción; en líneas generales, se trata de un fenómeno en el que un estímulo influye sobre lo que hemos percibido en el pasado. Así, pudiese decirse que funciona como una predicción, pero en la dirección contraria.

A fin de estudiar este proceso, un equipo de científicos desarrolló dos ilusiones: El Conejo Ilusorio y el Conejo Invisible. Ambas ayudan a demostrar cómo algo que creemos que ocurrió, podría no haber ocurrido realmente.

El funcionamiento del Conejo Ilusorio es sencillo, se trata de la combinación de un pitido y un destello de luz que aparecen casi de forma simultánea. Entonces, se crean tres combinaciones con 58 milisegundos de diferencia; de esta manera, los pitidos se presentan a medida que los destellos de luz se van moviendo desde la izquierda hacia la derecha. Veámoslo a continuación:

Sin embargo, en el Conejo Ilusorio, el destello del medio nunca ocurre; a pesar de ello, la mayoría de las personas se muestran seguras al afirmar que observaron tres destellos que se presentaron simultáneamente con los tres pitidos. Por su parte, en el Conejo Invisible, el pitido del medio es omitido, por lo que el cerebro percibe que el destello medio nunca ocurrió.

Así, la percepción de los estímulos que deberían aparecer en el medio, a pesar de que en realidad no existen, demuestra el fenómeno de la postdicción; los últimos estímulos que percibimos son los responsables de la ilusión. Esto se debe a que estos estímulos hacen que nuestro cerebro modifique la percepción del pasado.

Este proceso hace susceptible a nuestro cerebro a engaños

Esto demuestra cómo nuestro cerebro usa suposiciones sobre la estimulación ambiental para resolver lagunas de información; el objetivo último del proceso es tener una mejor percepción de situaciones confusas. No obstante, cuando las suposiciones son erróneas, ocurren ilusiones como las anteriormente expuestas.

Nuestra percepción del drama depende de la forma en la que pensamos

Según los investigadores, esto demuestra que la postdicción es un proceso importante dentro de la capacidad de percepción; adicionalmente, se tienen evidencias de que esto involucra diferentes sentidos, además de la visión. En este caso, se trata de un caso poco frecuente en el que el sonido influye sobre la visión y no al contrario.

Finalmente, los investigadores afirman que esto representa la dinámica del procesamiento cerebral del espacio y del tiempo; por tanto, esta información resulta útil en la comprensión de los procesos a partir de los cuales el cerebro le da sentido a la realidad; esto cobra especial relevancia en trastornos asociados a problemas perceptivos.

Referencia: What you saw is what you will hear: Two new illusions with audiovisual postdictive effects, (2018). https://doi.org/10.1371/journal.pone.0204217

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