Diversas instituciones han demostrado que aproximadamente el 15% de los niños en Estados Unidos, de entre 2 y 8 años de edad, son diagnosticados con algún trastorno; esto incluye problemas de aprendizaje, déficits de lenguaje, hiperactividad, autismo, entre otros.

En este sentido, se hacen necesarios métodos de evaluación que permitan detectar estos problemas en etapas tempranas del desarrollo; esto permitiría establecer medidas preventivas y terapéuticas de forma inmediata. Al respecto, siguiendo los resultados de una investigación reciente, el proceso de desarrollo cerebral en la infancia puede ayudar a predecir la inteligencia y la salud emocional de los niños.

Estudiar los patrones de desarrollo cerebral podría ayudar a predecir problemas futuros

Conociendo la prevalencia de determinados trastornos que afectan a los niños, es necesario establecer métodos de diagnóstico temprano. En este caso, un equipo de investigadores del Cedars-Sinai, en conjunto con expertos de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, sugieren que seguir los patrones de desarrollo cerebral durante la infancia puede proporcionar pistas importantes para detectar problemas a nivel cognitivo y emocional.

Esta investigación se basó en un estudio previo en el que se analizó el desarrollo de los circuitos cerebrales asociados a las emociones durante la infancia. Para ello, se tomaron imágenes por resonancia magnética de más de 1.000 bebés sanos; de esta forma, se descubrió que las conexiones entre la amígdala, centro emocional a nivel cerebral, y el resto del cerebro, se empiezan a desarrollar a partir del primer año; posteriormente, luego de los dos años, estas conexiones se fortalecen y se especializan.

Continuando con esta línea de investigación, los científicos evaluaron a 223 de los niños que habían participado en este estudio; para el momento, estos niños ya tenían 4 años de edad. En este sentido, el objetivo era evaluar si las imágenes cerebrales ejecutadas en el estudio previo habían predicho efectivamente sus comportamientos.

Para ello, se emplearon diversos métodos, tales como pruebas de evaluación del coeficiente intelectual, entrevistas con los padres, además de baterías de evaluación conductual y neuropsicológica.

De esta forma, se encontró que los patrones de desarrollo de los circuitos emocionales durante la infancia influyen sobre su comportamiento posterior. En pocas palabras, el desarrollo de los circuitos cerebrales permite predecir el funcionamiento emocional y cognitivo de los niños.

Es posible conocer las probabilidades de desarrollar algún trastorno cognitivo y emocional

Estos resultados pudiesen traducirse en métodos de diagnóstico y tratamiento tempranos.

Tal como se observa, el desarrollo de los circuitos emocionales durante la infancia permite predecir cómo será el funcionamiento cognitivo y emocional en el futuro. Estos resultados plantean la posibilidad de desarrollar biomarcadores predictivos del desarrollo cerebral para conocer las probabilidades de adquirir algún trastorno.

Esto es especialmente importante para los niños que presentan riesgos por factores genéticos y/o ambientales. Por tanto, los investigadores se muestran esperanzados de que en el futuro sea posible diagnosticar e intervenir de forma más precisa cualquier trastorno que pueda desarrollarse.

Finalmente, los investigadores planean continuar la línea de investigación a fin de desarrollar modelos más complejos; así, sobre la base de imágenes cerebrales, se espera predecir el riesgo de que se desarrolle algún trastorno durante la infancia. En particular, se pretende aplicar el modelo a pacientes en riesgo, como los bebés prematuros.

Referencia: Development of Amygdala Functional Connectivity During Infancy and Its Relationship With 4-Year Behavioral Outcomes, (2018). https://doi.org/10.1016/j.bpsc.2018.08.010

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