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Según un reporte de Decrypt Media, varios pools de minería habrían encontrado una especie de vacío legal mediante el que podrían generar comisiones por minería sin confirmar transacciones.

Esta práctica, llamada Spy Mining, opera bajo la premisa de que la minería se centra fundamentalmente en hashear bloques, a pesar de que no necesariamente estos bloques contengan información de transacciones.

El principio básico de esta práctica se fundamenta en el hecho de que todos los bloques de una blockchain contienen montos de información distinta. Mientras que los bloques de Bitcoin tienen un límite de información de 1 MB y Bitcoin Cash de 32 MB, los bloques no necesitan contener toda la información para ser verificados y añadidos a la blockchain.

Para que un bloque sea verificado, un minero lo cierra al descifrar su hash, es decir, un código que se genera por toda la información del bloque, y que a su vez sirve para crear un bloque subsecuente.

Si bien es imposible producirlo sin información en un bloque, es posible utilizar el hash para desarrollar un bloque nuevo incluso antes de que se lleve a cabo una transacción. Así, los que cumplen con esta práctica, generarían entonces adiciones legítimas a la blockchain, no estarían aportando valor real a la red.

Mientras que algunos miembros de la comunidad consideran que esta práctica no sería inherentemente nociva, debido a que técnicamente estarían realizando actividad legítima, otros consideran que los bloques vacíos son nocivos para la red al aumentar la congestión y la dificultad de minería, centralizando cada vez más la red en favor de algunos pocos pools de minería.

Por otra parte, para hacerle frente a esta práctica, Decrypt Media sugirió a Ethereum revisar los cambios en el código de Bitcoin de hace un par de años para dificultarle a los mineros espiarse entre sí de cara al futuro.