Cual película distópica basada en ‘1984’ de George Orwell, Google planea llevar adelante sus planes de lanzar en China el motor de búsqueda Dragonfly, la versión censurada y controlada de Google.

El pasado septiembre, la compañía confirmó ante el Congreso de los Estados Unidos que está desarrollando un proyecto bajo el nombre Dragonfly, pero no revelaron detalles al respecto, y aunque negaran que no está entre sus planes llevar a cabo un motor de búsqueda en China, hoy The Intercept –medio que ha cubierto la historia desde el principio– publica una transcripción de una reunión de la compañía que desmiente esta versión.

En la transcripción se revela una conversación de Ben Gomes, el director de motor de búsqueda en Google, que se llevó a cabo en julio hacia un grupo de empleados de la compañía asignados para el proyecto secreto. “Tenemos que concentrarnos en lo que queremos habilitar”, dice Gomes a sus empleados.

“Debo admitir que ha sido un camino difícil, pero creo que es muy importante y que vale la pena”, continúa el ejecutivo. The Intercept publicó su primera historia en el mes de agosto cuando revelaron los presuntos planes de Google de desarrollar un motor de búsqueda que censurara frases y palabras claves como “premio Nobel”, “derechos humanos” o “protesta estudiantil”.

Más adelante revelaron que no solo se filtrarían los resultados de búsqueda favoreciendo los intereses del Partido Comunista de China, sino que también permitiría enlazar las búsquedas de los usuarios con sus teléfonos móviles, para vigilar más de cerca lo que cada ciudadano investiga.

Hablando del Partido Comunista, entre las palabras expresadas por Gomes resalta una queja entre la guerra comercial que existe entre los Estados Unidos y China, la cual ha ralentizado las negociaciones de la compañía con las autoridades del Partido en Beijing.

Gomes espera que Google lance el motor de búsqueda entre seis y nueve meses, de acuerdo con las informaciones de The Intercept. El proyecto ha levantado la preocupación entre los empleados de la compañía y entre varias autoridades como el vicepresidente de los Estados Unidos, Mike Pence, quien instó a la empresa a abandonar Dragonfly, pues considera que, de llevarse a cabo, fortalecerá la censura del gobierno chino, además de comprometer la privacidad de sus usuarios.

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