La semana pasado revelamos un polémico informe de Bloomberg donde se acusa a China de implantar chips manipulados en las placas madre de los servidores de la firma Supermicro para realizar labores de espionaje en compañías estadounidenses como Apple y Amazon.

Ahora, pese a que Apple y Amazon han negado esta información y agentes de seguridad del Reino Unido y EE.UU les han respaldado en sus declaraciones, el medio de comunicación ha vuelto al ataque, afirmando esta vez que un investigador halló nueva evidencia de que China sigue saboteando los componentes de hardware enviados a EE.UU.

En concreto, el informe reveló cómo los agentes chinos de inteligencia supuestamente dieron órdenes a los subcontratistas de implantar chips manipulados en las placas base de los servidores de la firma china Supermicro. El investigador que ofreció estos detalles fue Yossi Appleboum, quien además incluyó documentos y otros análisis para respaldar su afirmación.

Appleboum dijo a Bloomberg que el hardware malicioso fue implantado en un conector de Ethernet del servidor de Supermicro, y fue hallado tras detectarse comunicaciones inusuales de este servidor y de realizarse una inspección física. El experto asegura que anteriormente ha visto manipulaciones de hardware de este tipo en ordenadores de diversos fabricantes, que habrían sido realizadas por contratistas chinos, más allá del caso actual de Supermicro.

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La publicación asegura que las compañías de telecomunicaciones T-Mobile US y Sprint fueron las principales afectadas por la manipulación, sin embargo, sus representantes no han emitido comentarios aún sobre este hecho.

Por su parte, al tratarse de una experiencia de un solo individuo, y no ofrecerse pruebas contundentes con respecto a la supuesta manipulación de hardware de parte de los chinos, el caso sigue sin tener claridad y las publicaciones de Bloomberg no dejan de ser otra cosa más que simples acusaciones polémicas.

De hecho, Appleboum es co-CEO de Sepio Systems, una firma tecnológica cuya junta directiva está compuesta por Tamir Pardo, ex jefe del Mossad, la agencia de inteligencia de Israel, y uno de sus asesores es Robert Bigman, ex director de seguridad de información de la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU.

Esto podría sugerir que se trata de una publicación que busca alterar de alguna manera la disputa comercial actualmente activa entre Pekín y Washington, y acrecentar las tensiones para un posible conflicto entre ambas naciones.

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