Sabiendo que los días de la sonda espacial Cassini estaban contados, el equipo que dirigió la misión diseñó una intrépida trayectoria de vuelo, que se conoció como “Grand Finale”, que llevó al explorador terrestre a realizar 22 órbitas espectacularmente cerca de Saturno, antes de vaporizarla deliberadamente en la atmósfera del planeta en septiembre de 2017.

Siguiendo este trayecto, la nave intimó con el entorno magnetizado de Saturno y voló a través de la brecha de 2.000 kilómetros (1.200 millas) de ancho que hay entre los anillos y la atmósfera superior del planeta, recopilando una cantidad de valiosos datos.

Una región nunca antes explorada

Los datos de observaciones terrestres y de naves espaciales anteriores, sugirieron que los anillos de Saturno eran principalmente hielo de agua y que el hidrógeno y el helio dominaban su atmósfera superior.

Cassini voló a través de la brecha que hay entre los anillos y la atmósfera superior de Saturno recopilando valiosos datos.

Pero una nueva investigación que surge de los datos recopilados por la sonda espacial Cassini en sus órbitas finales, aporta un gran avance en nuestra comprensión del sistema Saturno, específicamente en la nunca antes explorada región entre el planeta y sus anillos.

Los datos recopilados por el espectrómetro de masas de iones y neutros, o INMS, un instrumento puede detectar la composición química del material que atrapa, revelaron la presencia de compuestos orgánicos complejos incrustados en nanogranos de agua que “llueven” de los anillos de Saturno a su atmósfera superior.

Compuestos orgánicos

Saturno aún tiene muchos misterios por descubrir, pero los datos recopilados por Cassini ayudarán a tener una imagen más clara del planeta.

En esta particular lluvia, los científicos observaron agua y silicatos, pero se sorprendieron al ver también metano, amoníaco, monóxido de carbono, nitrógeno y dióxido de carbono.

La composición de los compuestos orgánicos es diferente de la que se encuentra en la luna Encelado, y también es diferente de la de la luna Titán, lo que significa que hay al menos tres reservorios distintos de moléculas orgánicas en el sistema de Saturno.

Los datos mostraron que Saturno y sus anillos están aún más interconectados de lo que los científicos pensaban. Cassini reveló un sistema de corriente eléctrica, previamente desconocido, que conecta los anillos con la parte superior de la atmósfera de Saturno.

Cassini contó con un espectrómetro de masas de iones y neutros, un instrumento puede detectar la composición química del material que atrapa.

Insólito campo magnético

A diferencia de cualquier otro planeta con un campo magnético en nuestro Sistema Solar, el campo magnético de Saturno está casi completamente alineado con su eje de giro.

Los nuevos datos muestran una inclinación del campo magnético de menos de 0,0095 grados; el campo magnético de la Tierra está inclinado 11 grados desde su eje de giro.

Según todo lo que los científicos saben sobre cómo se generan los campos magnéticos planetarios, Saturno no debería tener uno. Es un misterio que los físicos trabajarán para resolver.

La científica planetaria Linda Spilker, afiliada al Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA y miembro del equipo Cassini, expresó:

“El análisis de los datos de los instrumentos de la nave espacial Cassini continuará durante los próximos años, ayudando a pintar una imagen más clara de Saturno. Quedan muchos misterios, ya que juntamos piezas de un gran rompecabezas. Los resultados de las órbitas finales de Cassini resultaron ser más interesantes de lo que podríamos haber imaginado”.

Referencia:

In situ collection of dust grains falling from Saturn’s rings into its atmosphere. Science, 2018. https://doi.org/10.1126/science.aat3185

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